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domingo, 30 de noviembre de 2014

MINICOLOQUIO SOBRE LA ABNEGACION



Dedicado a Mateo Molina Cifuentes






- Indio, dime qué es la abnegación;

- Pato, trascenderás en tu vida y habrás logrado mucho, cuando descubras que la felicidad consiste más en hacer felices a otros que en el bienestar propio; - cuando eso pase lo tendrás más claro. 

- Pero Indio, yo no tengo tiempo para eso, yo solo vivo para mi;

- Ah, Pato, por sí acaso y aun eres joven, no te apures, que la abnegación, generalmente, es un valor que se aprehende y se comprende, luego de acumular muchas millas de recorrido; cuando ya has trasegado lo suficiente, y te aburres, en el camino natural de tu egoísmo y tu auto complacencia; cuando la idea que tienes de la libertad cobra otro sentido; cuando, al fin, entiendes el verdadero significado del amor y todo lo que puedes llegar a hacer por aquellos a quien amas y dependen de ti.













La presente publicación incluye imágenes libres tomadas de la red que no disponían de aviso de restricción y que no han sido editadas en este blog, por lo tanto, sobre las mismas, no se ejercen ni se reclaman derechos.

viernes, 28 de noviembre de 2014

LA CHISPA INAGOTABLE DE CHESPIRITO





Por James Cifuentes Maldonado



Nada más hace unos días un amigo me decía que su padre le había dicho alguna vez una frase, que no tenía claro si era original de él o la había copiado de alguien, frase que lo había marcado para siempre, algo así como que "LA INFANCIA ES EL PATIO DONDE LOS HOMBRES JUEGAN POR EL RESTO DE SUS VIDAS". 

Y no importa de quien es la frase, ya alguien nos dirá quién es el autor, para darle el crédito; lo que en verdad importa es que en la niñez suceden muchas cosas que nos impresionan perennemente, determinando nuestro ser, nuestros gustos y nuestros sueños. 

Suele suceder con la música y con la televisión, al punto que todos, primero escuchamos y luego cantamos las canciones que nuestros padres escucharon y cantaron, y así mismo, nunca salen de nuestra memoria los programas que cuando chicos vimos de una manera ritual, todos los días, a la misma hora y con los mismos; programas que no tienen nada que ver con los contenidos precoces de ahora. 

Los programas y los personajes de CHESPIRITO son un juguete que nunca hemos dejado, con el que nos divertimos en ese patio de la niñez que nunca hemos abandonado, emulando a ese chavo que Roberto Gómez Bolaños aprendió a ser y a interpretar para nosotros a sus 46 años, como un desafío y como un ejemplo de que uno es lo que quiere, cuando quiere y de que se puede enseñar a ser GENTE con la inocencia y con la risa. La prueba de que no hay necesidad de grandes montajes ni de grandes prosas ni parlamentos, para tocarnos el alma, y que, basta con la mirada transparente de un niño para ver a través de ella lo mejor del mundo. 

Desafío a cualquiera de mi generación a que encienda su televisión y que se vaya de canal en canal, como solemos hacer, a ver si no se detiene indefectiblemente, cuando en alguno de ellos ve la imagen en blanco y negro del Chavo o del Chapulín Colorado, y se queda viendo el programa completo y se lo goza como si nunca lo hubiera visto. 

Tan especial es para mí el Chavo, como quiera que nació cuando yo nací, un día de 1971; llegando para quedarse en el imaginario del niño que nunca he dejado de ser; el Niño que hoy goza con sus propios hijos tratando de protegerlos de la realidad de este mundo convulso, entre cuentos, piruetas, trabalenguas, garroteras y chiripiorcas. 

Paz en la tumba de ROBERTO GÓMEZ BOLAÑOS, que su obra y su memoria vivan entre nosotros, como la continuación de su candidez, su ternura, su absurdo y su locura, que nos rescatan de la seriedad y la crudeza de la vida. 

CHESPIRITO, EL HOMBRE CON EL QUE SIEMPRE QUISE TOMARME UN CAFÉ. 









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martes, 18 de noviembre de 2014

REINADO DE CARTAGENA, BELLEZA, CIRCO Y MISERIA








Por James Cifuentes Maldonado


- Oye Indio ¿Tu sabes si este año hubo reinado de belleza?...
- entiendo que si Pato, porque ese evento lo hacen por la misma fecha de la Independencia de Cartagena; lo que pasa es que, por un lado, casi nadie sabe que la independencia de Cartagena se celebra por estos días y que es fiesta nacional y, por otro lado, el despliegue noticioso sobre el reinado ya no es como antes, afortunadamente. 

- Con decirte Pato que, esta mañana, luego de escuchar la radio por más de una hora, no mencionaron ni mu sobre la velada de elección y coronación, lo cual es un alivio, porque hubo una época en la que lo primero que hacían las emisoras, casi que en simultánea, a las seis de la madrugada, era llamar a la nueva reina, quien, bien trasnochada, con una hora de sueño y los ojos en la trastienda, debía atender largas entrevistas como toda una celebridad, pero no solo ella era sometida a los impertinentes cuestionarios, sino que era menester escuchar a la mamá, al papá, a los hermanos, a los tíos y hasta a los vecinos, para que dieran el testimonio sobre la carrera de la soberana de la belleza, y no era para menos, porque el resto de la nación también se paralizaba y se gastaba un mes viendo todos los pormenores del reinado y se trasnochaba para ver la gala, eso Pato era prácticamente un asunto de Estado.

- Pato, pensando con el deseo, podría uno suponer que el revuelo con el reinado y con las reinas ya no es tanto porque este país está empezando a entender que hay noticias más importantes como por ejemplo el destino de los diálogos de paz y el futuro de la nación. 

- Pero Indio, ¿y por qué esa vaina de hacer reinados, eso de donde salió y para qué sirve?...
-Pato, la verdad es un tema del que no tengo muchas referencias; por mera curiosidad y por no contar con más recursos busqué en Internet y más o menos la cosa es que, antes, las competencias de belleza se hacían con cosas, por ejemplo con carros, con bicicletas o con frutos de la tierra, luego con animales. Parece que es un desarrollo muy gringo que originalmente estaba dirigido a estimular el turismo con eventos agropecuarios en medio de ferias y fiestas locales.

- Partiendo de ese antecedente hubo una “evolución”, o mejor un retroceso , y se involucró la imagen de la mujer como el motivo de las competiciones de belleza  y como gancho para promocionar otro tipo de eventos como fiestas en las playas famosas de los Estados Unidos y como estrategia publicitaria para la venta de todo tipo de bienes y servicios.  Como copia de eso es que en Colombia hay un reinado para todo; que el reinado de la Panela, de la Ganadería, del Café, de la Piña etc.; en general en cada pueblo de este país hay una fiesta y hay un reinado dizque para exaltar la belleza de la mujer colombiana. Adicionalmente, desde mediados del siglo pasado ya no hubo almanaque ni propaganda que no contara con el rostro o el cuerpo semidesnudo de una mujer invitando a comprar de todo, desde inocentes dulces y gaseosas, hasta cigarrillos, whisky  y cerveza, y desde ahí Pato es que la mujeres empezaron a ser utilizadas como inspiradores del deseo y del consumo, empezaron a ser vistas como objetos o como cosas.

- Explícame Indio ¿con esos concursos las participantes ganan algo?
- Que buena pregunta Pato; en esos certámenes generalmente hay premios para los primeros lugares como viajes, cosméticos, ropa y hasta de pronto contratos para que las niñas más agraciadas y más carismáticas sigan en el negocio del modelaje, pero son premios que no compensan la exposición y casi que el escarnio al que son sometidas las señoritas. Los concursos de belleza no son de talento, ni de habilidades ni de inteligencia, por eso no suelen ser muy brillantes las reinas ni quienes las juzgan, incluso, ver reinados no es que sea una actividad muy enriquecedora. 

- Para darte un ejemplo de esto que te cuento, es indignante, Pato, el matoneo que se da por parte de la prensa cada vez que una reina en la prueba de fuego de la entrevista, presa de la ignorancia, que no es pecado, o simplemente del pánico y de los nervios, se confunde y contesta algún disparate, como que “hombre con hombre, mujer con mujer…”, o que “Nelson Mandela fue el fundador del reinado”, para citar solo dos tristes y célebres ejemplos recientes; porque, Pato, de ninguna manera es fácil desfilar por una pasarela como ganado de exhibición, o como mercancías para la venta, o responder preguntas capciosas o con hipótesis absurdas como que “si Britney Spears y sor Teresa de Calcuta se están ahogando ¿a quién salvaría primero?”; en verdad es algo bien difícil y sobre todo es indignante. Mirando hacia el pasado, lo peor era la difusión y el tiempo que los principales medios de comunicación (hablada y escrita) le gastaban a ese tipo de situaciones, como si se tratara de noticias trascendentales, era una vergüenza y era un absurdo que, por suerte, estamos superando. 

- Indio, ¿no será que tú te tomas el tema muy a pecho?; eso de los reinados es mera entretención, es circo para matar el tiempo;
- tú lo has dicho Pato, es circo, como lo son las corridas de toros y los desfiles a caballo (cabalgatas) por la ciudad, donde muchas personas van a exhibirse y al mismo tiempo van a buscar jolgorio, carne y lujuria; suena brusco esto último que he dicho pero no son pocas las historias de juergas y fiestas decadentes en Cartagena, y aun en los pequeños pueblos del país, en las cuales las mismas reinas terminan siendo el plato fuerte. Si alguna cuenta con “suerte” sale bien casada, con un productor de televisión o con un narco. 

- Dime Indio, ¿los reinados son del pueblo?
- Los reinados, Pato, son una parodia de la realeza, y como tal necesitan del público (de la masa) para tener sentido, para poder hacer gala y ostentación de la pompa y el derroche, pero de hecho los reinados como el de Cartagena, son una fiesta que no es del pueblo; el evento "real" es toda una puesta en escena y una sucesión de actos privados donde se divierte y goza una elite privilegiada, porque de eso se trata. La otra realidad se vive en los barrios pobres de Cartagena que son muchos y en condiciones que hacen increíble creer que en una misma ciudad, que se precia de ser el referente turístico de Colombia para el mundo, pueda pasarse tan fácil de la holgura a la miseria, como sucede cuando de se va de Boca Grande, de Manga y la Boquilla, a las laderas del cerro de la Popa o los alrededores de la Ciénaga de la Virgen. 

- Qué pena Indio, entonces ¿los reinados sirven para combatir la pobreza? ...
- Y ¿qué sabemos Pato de la Pobreza? ...Es posible que no mucho Indio, porque, aunque a mí me ha tocado la vida a mordiscos, sé de gente a la que le ha tocado peor; ...efectivamente Pato, para que tengamos una buena idea sobre la pobreza, cito la definición de una persona autorizada al respecto:

Pobreza es hambre. Pobreza es falta de albergue. Pobreza es estar enfermo y no poder ver a un doctor. Pobreza es no poder ir al colegio, no saber leer, no poder hablar apropiadamente. Pobreza es no tener un trabajo, es temer por el futuro, viviendo un día a la vez. Pobreza es perder un hijo por una enfermedad causada por la mala calidad del agua. Pobreza es impotencia, falta de representación y libertad.
La Pobreza tiene muchas facetas, cambiando de un sitio a otro y a través del tiempo.”

[Dinesh Mehta, Coordinador del Urban Management Programme, UN-HABITAT, Asian Mayors Forum, Shangai, Junio de 2000. Citado por Sevanatha (2000)]

- Y te juro Pato que los reinados no alivian ninguna de las carencias sociales que contiene la definición de pobreza que te acabo de compartir.

- Indio, ¿de verdad no hay nada bueno en los reinados? ...  Pato, en favor de los reinados solo puedo decirte que son un negocio y toda una industria de la cual se lucran muchos involucrados, entre ellos, las agencias de turismo, de modelaje y de publicidad, los medios de comunicación, los diseñadores, los promotores, los operadores logísticos y, al servicio de todos ellos, un gran número de personas de a pie; se benefician en general muchos individuos y organizaciones, unos con una gran tajada y otros con un sueldo raso, y eso en cierta medida puede resultar positivo. Igualmente es posible que alrededor de la figura de las reinas pueda desarrollarse alguna actividad social o de beneficencia, pero su autenticidad y efecto son dudosos, porque visitar a los pobres, ir a los jardines infantiles de los barrios populares o visitar a los discapacitados, a los ancianos o a los enfermos, es toda una cuestión de vocación, vocación que no surge así no más por el hecho de que a una señorita le pongan una corona en la cabeza; por ello los compromisos sociales, la nobleza y la filantropía pueden convertirse, para una mujer joven y bonita, en una pesada y odiosa carga que la lleven a terminar contando los días de su reinado y anhelando que finalice pronto. 

- Indio, ¿por qué se dice que Venezuela es una potencia y una fábrica de reinas y por qué se enorgullecen tanto de eso y de sus muchas miss universo?;
- Pato, si los venezolanos han podido dilapidar 40 años de bonanza petrolera y vivir actualmente haciendo cola para comprar harina y papel higiénico, si han sido capaces de inventarse el Chavismo como movimiento político y ahora como religión y mantener vivo a Hugo Chaves a través de un pajarito, son capaces de cualquier tontería,… lo de la fábrica de reinas es un idiotez menor que los venezolanos han sabido llevar a su máxima expresión, pero se lo merecen, y ahí están, de cacerolazo en cacerolazo. 

- Finalmente Indio, ¿las mujeres más lindas de Colombia, son las que se eligen en Cartagena? ...
- Para nada Pato, a Cartagena simplemente van las mujeres cuyas familias pueden solventar la participación en el concurso, incluidas las cirugías estéticas, movidas por la vanidad, buscando el poder y la fama, corriendo el riesgo del ridículo y la indignidad. En realidad la inmensa mayoría de mujeres jóvenes y lindas de este país están en sus casas, en las escuelas, en los colegios y en las universidades, preparándose para ejercer los roles más relevantes en la sociedad. Las mujeres más bellas de Colombia son estudiantes, son profesionales, son trabajadoras, son artistas, son deportistas, son dirigentes y son empresarias; son gerentes de su empresa y de su casa y están donde tienen que estar.

 






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lunes, 17 de noviembre de 2014

POR QUÉ EL INDIO Y POR QUÉ EL PATO



Por solicitud de una amiga, explico mi relación con el Indio y el Pato y la razón de que sean la imagen y el medio de mi experimento literario; por qué ahora son los protagonistas de mi blog. 

El Indio y el Pato, representan la dualidad que convive en todos los seres humanos,  la dicotomía en la que nos debatimos permanentemente para que el mérito de la vida no sea simplemente existir o sobrevivir sin sabor o sobresalto. Para mi gusto, Indio y Pato, simbolizan los dos mundos en los que nos movemos para que las cosas tengan sentido. El arriba y el abajo necesarios para completar la perspectiva de todo lo que tenemos que ver.

Somos noche y somos día, somos tormenta  y somos calma, somos bondad y somos maldad, porque en nosotros habita Dios en su eterna lucha con el Demonio. Con los estímulos apropiados somos hielo y somos fuego, somos paz y somos guerra; somos corazón romance y poesía o somos meros animales y solo hormonas; somos sal y somos dulce y en ocasiones solo amargo; somos preguntas  y somos respuestas, somos acciones y reacciones. Somos cualquier cosa que el mundo quiera que seamos y,....de vez en cuando....somos lo que en verdad queremos.

El Indio representa la sabiduría reposada y simple de lo natural, la espontaneidad de las ideas libres y sin aderezos ni conservantes. Pero este no es cualquier Indio, tiene la mesura, la mística y la calma de un chamán que cura el alma y resuelve las curiosidades del Pato.   Por su parte el Pato representa la impertinencia, la celebridad, el chiste flojo, la alegría del cascarrabias y el carácter de quien no se conforma con el orden establecido.  El pato  es la fuerza pero también la nobleza que muy pocos le reconocen.

Esos son pues, el Indio y el Pato, que en sus coloquios conversan lo que yo pienso.  Pudieron haber sido un monje y un burro, o un ángel y un arlequín, pero da igual, el concepto es el mismo.


viernes, 14 de noviembre de 2014

COLOQUIO SOBRE LA NAVIDAD












Por James Cifuentes Maldonado


Indio, ¿qué es la Navidad?... Querido Pato, la Navidad es una festividad cristiana con la que se celebra el nacimiento del mesías; nooo, en serio, ¿qué es esa vaina que revoluciona la ciudad y alborota tanto a la gente?; listo Pato, la Navidad es mucho más, es una época en la que pasan muchas cosas; particularmente en Colombia la navidad, o mejor, el fin de año, es una ventana del subconsciente colectivo a través de la cual las personas ven y sienten las cosas diferente, a veces para bien y a veces para mal; 

En general sucede que los cristianos esperan a Jesús como la renovación de la ilusión de un tiempo mejor y como la oportunidad de dar gracias, hacer nuevas promesas y esperar nuevos regalos. Durante la espera del Niño Dios y la visita de los Reyes magos, que vienen guiados por la estrella de oriente, los católicos practicantes, y aun aquellos que poco entienden del asunto, decoran su casa, con luces y con mucho color, para que todo sea una fiesta en familia, alrededor de un pesebre o de un árbol. Es tan contagioso esto Pato, y despierta tanto entusiasmo, que las industrias, los comerciantes y hasta las autoridades y los gobiernos de las ciudades gastan grandes presupuestos para adornar las fachadas de sus sedes, las calles y los edificios oficiales, pero ese derroche a casi nadie le preocupa, porque lo disfrutan tanto los creyentes como los que no creen ni en sí mismos; precisamente a eso es que le llaman el “Espíritu de la Navidad” y el que se atreva a ir en contravía, es considerado un amargado, mejor dicho un grinch.

Pero Pato, la Navidad se materializa de muchas otras formas, no necesariamente religiosas y sí, mucho más mundanas, como las que paso a contarte: 

La mayoría de personas se torna más simpática, por aquello del “espíritu navideño”; los comercios llenan sus bodegas y sus estanterías para vender lo que no vendieron en el resto del año, porque en la economía abunda el dinero, así sea que las personas lo consigan prestado; las calles se abarrotan de chazas, de puestos ambulantes, de carros y de gente, y casi no se puede caminar; por ende se incrementan los hurtos, el atraco, el fleteo y las estafas, y en general aumenta la inseguridad. 

Cada vez con más anticipación, casi que desde septiembre, en la radio suena música antigua con ritmos populares de baile y de parranda, con intérpretes que se han vuelto legendarios como Guillermo Buitrago, Joaquín Bedoya, Tania, Pastor López, Rodolfo Aicardi, Lisandro Mesa, Armando Hernández, Darío Gómez y muchos más, de una lista numerosa y fija; de hecho, suenan canciones que no se oyen sino por esta época como “Las Tres Marías”, “El hijo Ausente”, “La fiesta de mi pueblo”, “La Matica”, y qué decir de “Esta navidad no es mía”, “Mamá dónde están los juguetes”, “Yo no olvido el año viejo” o “Faltan cinco pa las doce”; canciones para reír y para llorar, que siempre se disfrutan igual. 

Son costumbre las fiestas de integración familiar, las verbenas entre vecinos y los paseos en las empresas; puede decirse que en diciembre hay un pequeño y tácito pacto social en el que llegar tarde al trabajo no es tan grave; la gente se da la licencia de comer de todo, sin remordimientos, porque al fin y al cabo el exceso se resuelve con dieta en año nuevo, después del 20 de enero, por eso sin reparos los colombianos se deleitan con natilla, buñuelos, tamales, morcilla, marrano frito, postres y dulces, sin compasión; Para destacar es que cada vez es menos frecuente ver el ajusticiamiento del marrano en la vía pública, cruel y raro espectáculo que los extranjeros no entienden, como muchos no entienden las corridas de toros. 

Pero con el jolgorio, consecuentemente, y avivados los espíritus por las grandes ingestas de licor, aumentan los problemas de convivencia, se dispara el número de lesionados y las muertes por las riñas, los accidentes de tránsito y el uso de la pólvora, de tal manera que la navidad para algunos es alegría y para otros se convierte en tragedia.

Como puedes ver mi querido Pato, en la navidad pasan muchas cosas, que se resumen en que la gente se siente totalmente desinhibida y libre para vivir y para gozar, como no pasa en ninguna otra época del año; Es tanto así, que la nación entera hace un paréntesis en sus problemas y en sus tragedias, como una tregua impuesta por la tradición y la cultura del pueblo soberano, y, aun, aquellos que están de luto, o incluso en medio de la guerra, encuentran un motivo para celebrar; unos porque a la media noche del 24 de diciembre llega el Niño Dios y otros simplemente porque a la media noche del 31 de diciembre se borra o se resetea el “taxímetro” moral de los propósitos no cumplidos y comienza una nueva ilusión y una nueva oportunidad.

Prepárate pues mi estimado Pato y procura que esta Navidad sí sea tuya y que sea maravillosa, como tiene que ser, según tu propio significado. Por supuesto mi admirado Indio, gracias por tu relato; te invitaré a mi casa, habrá muchas viandas y manjares, pero, espero sepas comprender, que no se servirá “pato a la naranja”.