Por: James Cifuentes Maldonado.
Es cierto el
sueño ha terminado, pero ¿el sueño era este que nos regalaron o eran otras las aspiraciones? Me temo
que nuestra selección nos dio más de lo que pudimos haber imaginado. Difícilmente
hace tres semanas alguien en Colombia podía pensar que terminaríamos en cuartos
de final, como protagonistas del mundial de fútbol 2014, haciendo cuentas de
llegar a la última fase e incluso afirmando que podíamos ser campeones, porque teníamos con que; y es que la
historia de futbol colombiano estaba tan huérfana de éxitos que lo único que
teníamos para mostrar era el 4:4 con
Rusia en Chile 1962 y el gol olímpico del mítico Marcos Coll.
Ahora tenemos un
equipo sorprendente y un puñado de figuras que aseguran el recambio de esos
titanes que ya están en retirada, porque
admiramos la genialidad de James, Cuadrado y Quintero, pero también la
verraquera de Yepes y el profesionalismo de Mondragón, además de la
entrega del resto de integrantes de la plantilla que
están a medio camino de su vida deportiva y tienen mucho para dar.
Tenemos una muy
buena selección, y para rato. A diferencia
de otros procesos, ahora contamos con profesionales que tienen claras las
formas y el camino para llegar a la consagración en proyectos de largo plazo,
además de la jerarquía que da jugar en las mejores ligas del mundo. En partidos
como el de hoy es imposible no imaginar cómo hubiera sido tener al tigre Falcao
en la cancha, ese tigre que no lo asustan los escudos de los equipos más
grandes ni los apellidos de los jugadores más caros.
Aunque me
concentré en el pensamiento positivo y me negué a sacar balances antes de que
se jugara el partido de hoy, yo era consiente que no era fácil porque el rival
no era el campeón del torneo de solteros y casados de fin de año, no, el rival
era Brasil, Pentacampeon del mundo, jugando en su propia casa.
Inicialmente
quedé con la sensación que nos eliminaron por un error que nos costó un gol,
pero no es así, los errores son corrientes en el juego, unos son determinantes
y otros no. Lo verdaderamente cierto es que nuestra selección se equivocó muy
poco y eso precisamente le permitió hacer un notable papel y llegar hasta donde
llegó, dejando la imagen de ser la mejor.
Hoy si, como
nunca, aplica la frase aquella del filósofo Maturana, con la diferencia que
habiendo perdido, un solo partido, lo que
ganamos ahora no fue poco; Ganó el prestigio del fútbol colombiano y ganó todo
un país en amor por la patria, que es amor por nosotros mismos. Eso nunca lo
olvidarán nuestros hijos, sobre todo aquellos, los más chicos, que apenas
despiertan y viven un país diferente y una nación llena de fervor y orgullosa
de sí misma.
QUE VIVA COLOMBIA
Notas al cierre:
Yo opino que el arbitro de Brasil - Colombia, fue tolerante en general con el juego fuerte, pero no incidió en el resultado final. Obviamente hubiera sido ideal un equipo brasilero mas concentrado en jugar que en pegar, pero estaban desesperados.
Lamentable al final lo de Neymar, con su vertebra toteada y nadie le creía.
Maravilloso el reconocimiento a James un señor 10.
Que viva colombia y que vivan todos los embajadores que nos han representando como estos 23 valientes de la selección, comandados por un humilde maestro argentino, quien lo creyera. Lo que no se hizo con bolillo se logró con mística y paciencia.
Notas al cierre:
Yo opino que el arbitro de Brasil - Colombia, fue tolerante en general con el juego fuerte, pero no incidió en el resultado final. Obviamente hubiera sido ideal un equipo brasilero mas concentrado en jugar que en pegar, pero estaban desesperados.
Lamentable al final lo de Neymar, con su vertebra toteada y nadie le creía.
Maravilloso el reconocimiento a James un señor 10.
Que viva colombia y que vivan todos los embajadores que nos han representando como estos 23 valientes de la selección, comandados por un humilde maestro argentino, quien lo creyera. Lo que no se hizo con bolillo se logró con mística y paciencia.
