Por: James Cifuentes Maldonado
Habida cuenta de la comunión y el
excelente ambiente que generó la participación de Colombia en el mundial de
futbol, quisiera uno que esto no parara, de hecho es casi imposible que hoy el
primer tema de conversación en todos los escenarios de la vida nacional no sea
el futbol, la gran gesta realizada por nuestros jugadores y al final la
polémica sobre el arbitraje en el último partido contra Brasil.
En este frenesí convergen muchas
razones y causas sociológicas cuyo análisis le dejo a los expertos, lo que sí
es claro es que este bendito país es reactivo, intenso, folclórico, pero
agradecido y cuando le pasan cosas buenas el alma nacional brota en todos los
compatriotas, sin distingo de condición, ni de género ni de clase. Algunos dicen que eso es parte del subdesarrollo,
especialmente cuando la alegría se desborda y nos matamos celebrando. Con algo de gracia y de malicia indígena, me
decía don Luis, el señor que embellece el calzado en mi lugar de trabajo, que
en este país hay que matar a los inteligentes porque los brutos se matan solos
y creo que eso tiene algo de sentido y tal vez puede ser uno de los principios las
estrategias políticas y militares, vaya uno a saber.
El mundial Brasil 2014 ha sido un evento mediatizado sin antecedentes en la historia y gracias a las nuevas facilidades de informar y ser informado y además de participar en la información, las personas del común nos hemos involucrado con nombre propio a través de las redes sociales. Sin embargo, interactuar por
medios virtuales exige la sensatez de publicar lo necesario y lo pertinente,
para proteger nuestra intimidad, y la prudencia de no prestarse para compartir,
difundir o replicar los mensajes inútiles, dañinos y hasta perversos.
Llegando al punto, para poner en
contexto esta perorata, he de decir que no me gustan y me caen gordos los “memes”
que han venido circulando en internet y en todas las redes, a raíz de la
eliminación de Colombia en el mundial Brasil 2014, con mensajes aparentemente
chistosos, montados, por ejemplo, sobre la imagen del popular gato TOM o sobre las escenas del difunto Pablo Escobar interpretadas en una célebre actuación por Andrés Parra en la serie el Patrón del Mal.
En principio es llamativa la
imaginación y la creatividad de muchas personas que dedican tiempo en su
intención de divertir o hacer jocosa determinada situación o hecho cotidiano,
pero pasan por alto que no todos los destinatarios de sus creaciones tienen el
criterio de separar el chiste de la realidad y pueden tomarse en serio, por
ejemplo, que a cualquier arbitro que se equivoque o se desempeñe mal en un
partido de futbol hay que meterle un carro bomba por el culo, como lo sugirió uno de esos escabrosos mensajes que llegó a mi móvil.
De chiste en chiste se hace
apología a la violencia y se mantiene vigente la cultura mafiosa y matoneadora que
hace tiempo se tomó este país, donde prepondera la descalificación y el desprecio
por la vida, la vida que se arrebata por propia mano o por encargo, por un mal resultado
de un partido, por quitarle un celular a un estudiante o por traspasar de
manera inocente la línea imaginaria de un barrio dividido por pandillas, en los
extramuros de nuestras ciudades donde llegan los realities, las novelas, las series del capo y el reggaetón,
pero brillan por su ausencia la educación, la prosperidad y la justicia. En
estos escenarios, cualquier disparate que se diga por las redes se puede tomar
de manera literal por parte de personas que no saben dónde termina el chiste y
donde empieza la maldad y la ficción.
Me di a la tarea curiosa de
investigar en la fuente más inmediata (Wikipedia) el antecedente de los
dichosos “memes” que circulan por la red y para no enredarme en explicaciones que
me queden grandes, he entendido que un MEME es una noción científica que denota
la unidad mínima de transmisión de conceptos que puede darse por la exposición de
un solo elemento audio visual.
Mejor dicho, aplicado a lo que
pasa en las redes, con los “memes” las personas han encontrado una forma
simple, poderosa y efectiva de vender, de opinar, de protestar, de expresar y de
sembrar ideas con un mínimo de información, por aquello de que una imagen vale
más que mil palabras.
La mayoría de los “memes”, están dedicados informar y a mercadear, algunos
a divertir y a exaltar valores de las
personas y de la vida, pero otros, están dirigidos por el contrario a descalificar,
satirizar y ridiculizar, parodiando cómo actuarían algunos individuos frente a
ciertas situaciones que no comparten o rechazan; mejor dicho con los “memes” irónicos,
sarcásticos y retaliativos y con el
matoneo que se deriva de ellos, la sociedad ha encontrado la forma de hacer
justicia por su propia mano a manera de chanza que, aunque parece inofensiva,
va calando en el pensamiento con una constante
carga de agresividad.
Mucho se decía que la televisión
era un peligro y que era necesaria la compañía de adultos para que los niños
vieran ciertos contenidos, la pregunta entonces es cómo controlar ahora a los
jóvenes que andan como zombis metidos en sus teléfonos inteligentes y en sus
tabletas a merced del bombardeo constante de información y de mensajes muchos
de los cuales no alcanzan a digerir y que por consiguiente son incorporados sin
filtro alguno a sus estilos de vida.
Ahí queda pues propuesto el tema.
NOTA AL CIERRE:
Así como nos integramos alrededor de un símbolo: la selección nacional y de un motivo: la pasión del futbol, invito a todos los colombianos a sumarnos al sueño de la paz, para la cual todos tenemos un granito de arena que aportar, por lo menos mostrando tolerancia por el pensamiento y las opiniones que no coinciden con las nuestras y asumiendo con racionalidad y con decoro los resultados adversos y que no podemos cambiar. Ese es un mínimo de los pueblos civilizados.
Porque, como siempre he sostenido, la paz es una suma de situaciones de los individuos en sus distintos entornos, y como tal la Paz se hace desde la convivencia de cada hogar, en las escuelas, en el trabajo, en la calle, en los coliseos y en los estadios y ahora en las redes sociales donde la gente tiene, como nunca antes, la oportunidad de expresar lo que piensa y lo que siente y el mundial de futbol como noticia global lo ha demostrado con creces. Muy pocos se resistieron al impulso de manifestarse con un estado en Facebook, un chiste en whatsapp o con otras formas más elaboradas como los blogs. La idea es que eso siga pasando, de manera sana, respetuosa y propositiva.