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viernes, 17 de junio de 2016

La Embarrada del Presidente.



Por James Cifuentes Maldonado

Apegado a mi tesis de que los ciudadanos de a pie no tenemos como generar un criterio fiable sobre los asuntos del poder y del gobierno, que parta de la información completa y verdadera, porque no tenemos acceso a todas las fuentes, hoy como declarado defensor de todas las iniciativas para la Paz que se adelanten en Colombia,  debo  confesar mi total desconcierto con las declaraciones que hizo el día de ayer el presidente Juan Manuel Santos, en el sentido de tener información que indicaría que, de fracasar los diálogos con las FARC en la Habana, esa organización guerrillera extendería su accionar violento a las ciudades.
Uno pensaría que siendo una afirmación tan grave, porque prácticamente se erige en una amenaza y en un chantaje para toda la Nación, el señor Presidente debió haberla considerado con suficiencia y haberla revelado debería tener unos fines razonables en pro del buen desarrollo del proceso; Sin embargo por más que lo pienso no le hayo ni pies ni cabeza, sobre todo cuando el Ministro de Defensa ha hecho pronunciamientos que no coinciden  con esa teoría de la “guerra urbana” y  cuando el mismo Presidente, horas después, ha tratado de matizar lo que dijo. 
Siento una gran decepción porque esta salida en falso es una papaya para quienes no simpatizan con una terminación negociada del conflicto armado. Es lamentable porque el proceso de Paz no es del Gobierno ni del presidente, por más que ellos sean los que lo han impulsado.
La PAZ es un valor y es un principio que pertenece a todos los colombianos y no hay derecho a que le pongamos semejante obstáculo, tal vez en lo que considero ha sido una jugada mediática por mantener el tema de los diálogos en la agenda de todos los actores y de toda la opinión pública, no le hayo otra explicación, y, de ser cierta, sería como cuando una persona aburrida se toma el veneno sin ganas de morirse, con el solo objetivo de llamar la atención. Error, craso error señor Presidente; el proceso de Paz está vivo propia y tiene su propio impulso, lento pero seguro, porque los colombianos, los comprometidos y aun los incrédulos y los indiferentes, queremos que termine la confrontación y no hay necesidad de precipitar los resultados; hay que ser pacientes, nadie dijo que esto era fácil y mucho menos rápido. Recordemos que con periódico solo se maduran los aguacates.  

domingo, 12 de junio de 2016

James Rodriguez, un exitoso desdichado.





Por James Cifuentes Maldonado

Llevamos ya meses, desayunando, almorzando y cenando James Rodriguez, y chévere porque yo también me cuento entre los admiradores del jugador, además que soy seguidor del futbol.  La cuestión, el corcho que ni se hunde ni se sale del remolino, ha venido girando alrededor del por qué James, siendo tan bueno, no es titular en el Real Madrid, situación que no para de atormentarnos y más ahora que el colombiano ha vuelto a brillar en la Copa América. 

La respuesta es sencilla, nadie es indispensable y cuando se trata de una organización o de un equipo priman los planes y los criterios colectivos y esa es una lección que nos está dando Zinedine Zidane, que se ha dado el lujo de tener sentado un jugador de 80 millones de euros, hoy algunos dicen que de 90, simplemente porque no encaja en su ideal táctico, y los resultados lo respaldan. 

El Real Madrid repuntó notablemente en la última parte de la Liga española y puso a apretar los dientes al Barcelona que cabalgaba sobrado en la punta y terminó con el equipo merengue respirándole en la nuca y, finalmente, los blancos se hicieron a la undécima estrella de la Liga de Campeones de Europa, que no es poca cosa, que no es propiamente un premio de consolación y todo eso lo consiguió con James de suplente e incluso sin jugar.

James Rodriguez tiene el talento que todos queremos tener, la juventud para hacer cualquier plan, juega (trabaja) en un equipo de los mejores del mundo, el paraíso de los futbolistas, percibe astronómicos ingresos por sueldo y publicidad, tiene una bonita familia y es querido por casi todos los colombianos que vemos proyectados en él muchos de nuestros sueños;  pero es posible que hoy James no sea feliz, porque la felicidad es algo que está asociado a un concepto que va más allá del poder, de los bienes y del estatus, la felicidad deriva de algo que se llama PLENITUD y es claro que James hoy no está pleno, porque, así públicamente diga lo contrario para quedar políticamente correcto, es evidente su incomodidad y su frustración por no haber sido el protagonista y el directo responsable de los éxitos recientes de su club, como a él le gusta, como nos gusta a todos. 

Para entender un poco esto de la felicidad como consecuencia de la plenitud, me atrevo a decir que, James Rodriguez, levantando la copa de la Champions League, no sintió la quinta parte de la emoción que tuvo cuando levantó el trofeo de la Pony Futbol en Medellín, por allá, en 2004, cuando todavía era un niño y la opulenta realidad que hoy lo rodea no cabía en su cabeza.

La verdad, ¿la suya o la mía?





Por James Cifuentes Maldonado

La verdad, esa cosa que muchos reclamamos como nuestra, como un botín que calza perfecto a nuestras ideas, a lo que creemos que sabemos; la verdad que sirve a nuestros propósitos, la que es mentira pero nos place; la que es cierta y nos hace sufrir, que es otra forma de ser feliz. La verdad de los enamorados y la verdad de los adoloridos, la verdad de los inocentes y la de los malvados; la de los victoriosos y la de los vencidos. La verdad que queremos oír, la que queremos decir, la que queremos esconder; la verdad de los niños, los locos y los borrachos; la verdad de los ignorantes y la verdad de los doctorados; la verdad de los hombres, la verdad de las mujeres; la verdad que nos hace grandes o nos envilece; la verdad que dignifica, aquella nunca rebelada, como un silencio piadoso que nos protege; la verdad que sabe a vida, la verdad que huele a muerte. La verdad del político que quiere el voto; la verdad de unos, la verdad de otros, la verdad mía, la verdad de todos; la verdad del reportero al que premian por una historia o por una foto; la verdad del comerciante que quiere vender y la del consumidor que quiere comprar; la verdad de quienes todo lo han tenido y la verdad de los desposeídos; la verdad del invasor, la verdad del desplazado; la verdad del que soborna y la verdad del torturado; la verdad del demandante y la del demandado; la verdad de quien acusa,  la del que se defiende y la verdad del abogado; la verdad del testigo que teme hablar y la del juez que se quiere pensionar; la verdad atrapada en la ley, la verdad prisionera  de la interpretación, la verdad de un concepto bien pagado. La verdad que libera, la verdad que aliena y la que confunde; la verdad que suma o que divide, la verdad que alegra, que empalaga o que deprime; la verdad que condena o que redime. La verdad del cuerpo, la verdad de la mente y la verdad del espíritu, que son tres verdades distintas; la verdad del evangelio y la verdad de la ciencia; la verdad de quienes construyen la Paz y la verdad de quienes prefieren la guerra; la verdad del dictador y la verdad de los profetas. En fin, la verdad, ese espejo de la sociedad roto en mil de pedazos, por todas partes desperdigados; un caleidoscopio de hechos y de imágenes, que nos obliga a ver la vida y el mundo siempre de manera fragmentada, limitada, incompleta; Salvo por las matemáticas y por la física, la verdad no existe, no hay más que opinión y filosofía.

jueves, 2 de junio de 2016

Risaralda, tan cerca y tan lejos



Por James Cifuentes Maldonado

En 3 billones 047 mil 154 millones de pesos, se estima la inversión del Plan de Desarrollo de Pereira 2016 - 2019, en tanto que el Plan Risaralda Verde y Emprendedora del gobernador Sigifredo Salazar Osorio se cotiza en 1.4 billones. La diferencia entre ambas proyecciones es llamativa, más del doble, lo cual naturalmente se explica en que la capital concentra la mitad del millón habitantes que tiene el departamento, siendo ostensible entonces que el crecimiento cada vez se vuelca más a la “Ciudad Región” a costa de la visibilidad y el protagonismo del resto de municipios.

Risaralda, con un potencial inversamente proporcional a su tamaño, es un territorio desconocido y subestimado por muchos, incluyéndome. A muchos pereiranos se nos olvida que somos risaraldenses y lo tenemos presente solo en elecciones, cuando votamos por un candidato que generalmente nos recetan para completar la fórmula, sin tener clara su plataforma programática, precisamente porque no tenemos plena conciencia de Risaralda como unidad política y administrativa, porque no sabemos lo que tiene y menos lo que le falta.

En esta dinámica se ha movido Risaralda, en sus casi 50 años de existencia, con un área metropolitana hoy consolidada y numerosa, por el hecho mismo de haberse convertido en la receptora no solamente de la mayor atención sino también de la migración de los paisanos del resto de municipios que completan las 14 lucientes estrellas de las que habla ese precioso himno que casi nadie canta.

No recuerdo un mandatario departamental más comprometido que el actual, más allá del discurso, por lo que he visto en la práctica, por sus esfuerzos por construir y socializar un plan de desarrollo que nos recuerde, especialmente a los pereiranos, que Risaralda existe, que hay que conocerla, que hay que activarla.

Destaco dentro del plan, por su valor estratégico, la iniciativa “Mejores Vías para Risaralda”, programa N° 25, para integrar las tres subregiones del departamento, para que podamos recorrer nuestros valles y nuestras montañas, como actualmente se puede recorrer el Quindío, por carreteras principales, secundarias y terciarias; porque nosotros también podemos aprovechar el potencial turístico del “Paisaje Cultural Cafetero”, en una geografía que se me antoja más propicia, más rica y más vasta.

1.4 billones, es en apariencia una cifra larga, pero es que las necesidades son tantas en materia de educación y salud, rubros que se llevan el 75% del presupuesto estimado, que duda uno cómo puedan concretarse el resto de programas, cuando para las vías no hay todavía un cuantía señalada y cuando para el denominado “Capital Social” el total para 4 años es de 77.637 millones de pesos, para deporte, recreación, cultura y otros; una suma que parece mucho pero que en realidad es nada.