Por James Cifuentes Maldonado
En
declaraciones a un medio radial, con ocasión de las revelaciones que se
han estado conociendo sobre la gran red de evasión de impuestos
conocida como “Los Papeles de Panamá”, el exdirector de la DIAN
Juan Ricardo Ortega, ante planteamiento capcioso del entrevistador, en
cuanto que muchas personas no pagan sus impuestos, justificados en los
altos índices de corrupción, ha respondido que, en efecto, esa es la
disculpa de los ricos para sustraerse de sus obligaciones con el erario
público.
Al
doctor Ortega hay que decirle que sí, pero también que no. Sí, porque
se sabe que gran parte de las fortunas de los colombianos acaudalados
van a parar a cuentas en el exterior, en los denominados “paraísos
fiscales”, sobre los cuales ha sido imposible hacer algo, porque existe
mucha gente poderosa implicada, incluso con la connivencia de gobiernos
como el de Estados Unidos que propician sus propios “hoyos negros”,
donde se lavan recursos que no tienen contadero como en el estado de
Delawere o la ciudad de Reno en Nevada, protegidos por normas federales
de confidencialidad de datos, oponibles a otros gobiernos, lo que en
realidad es un descarado ocultamiento y una alcahuetería con los
capitalistas inescrupulosos.
Pero
al mismo tiempo hay que señalar que, aunque lo diga con buena
intención, no le asiste plena razón al exdirector de la DIAN, porque no
es del todo cierto que la excusa para no pagar impuestos, bajo la
premisa de que estos se diluyen en la corrupción, provenga de las clases
altas; de ninguna manera; los ricos, ya tienen sus necesidades
resueltas, ellos no evaden por desconfianza con el sistema, en realidad
lo hacen porque simplemente son unos sinvergüenzas que actúan bajo total
comprensión de sus artimañas y de lo que pretenden llevando sus
recursos para otras partes y creando empresas ficticias en sofisticadas
operaciones a través de terceros, simplemente para engañar al Estado y
al resto de colombianos honrados que si tributamos sobre nuestros
salarios, para perpetuar el dicho popular de que “el que tiene más saliva, come más hojaldra”, que a su vez conlleva a la otra máxima fatal de que “los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres”.
Queda
uno pasmado cuando, el mismo doctor Juan Ricardo Ortega, señala que el
dinero de los colombianos en el exterior, sobre los cuales no hay
ejercicio tributario, puede estar calculado en cien mil millones de dólares;
esa es una cifra que no le cabe a uno en la cabeza y que da una idea
del hueco fiscal que, conjuntamente con otros factores, como la
concentración de la tierra en pocos propietarios, la guerra y, por
supuesto, la corrupción, son la causa de nuestro atraso y nuestro
subdesarrollo.

