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jueves, 3 de enero de 2013

Las Tres Rejas.


Por James Cifuentes Maldonado


Esta mañana una prima me recordó la regla de las Tres Rejas, que un sabio desconocido le enseñó a su discípulo, regla según la cual es muy conveniente que todo lo que digamos sobre otras personas, ya sea de  nuestra propia inspiración  o porque lo escuchamos de otra fuente, cumpla con las  premisas  de que sea verdadero, que sea bueno y que sea necesario.
 
Que todo cuanto digamos sea verdad es crítico ya que en nuestro país somos muy dados a hablar con "suma propiedad" de quienes no conocemos y a hacer suposiciones y a especular, de tal manera que lo que imaginamos y suponemos de alguien se lo comentamos a otras personas que a su vez se lo cuentan a otras, y cada vez que se agrega gente a la cadena se exageran los hechos o se acomodan las versiones, dando origen al famoso CHISME, por eso es fundamental que nos aseguremos que lo que salga de nuestra boca sea verdad y si tenemos dudas entonces mejor no lo decimos.  
 
Ahora, al margen de si un hecho sobre alguien  es cierto, es importante valorar si comentarlo genera un bien  o es positivo para esa determinada persona porque, si no es así,  quiere decir que se trata de mera "maledicencia" entendiendo que denigrar de otra persona es una pésima referencia de uno mismo.
 
Finalmente es fundamental que analicemos si lo que vamos a decir de alguien tiene algún sentido o es útil o es necesario, porque, si no lo es,  el primer efecto es que estaríamos perdiendo el tiempo, el segundo es que seríamos impertinentes y el tercero es que seríamos temerarios, ya que expondríamos  a otras personas a consecuencias que tal vez no merecen o de las que ni siquiera estarían conscientes.
 
Ahí les dejo pues mi sencillo análisis sobre la Regla de las Tres Rejas, sobre la cual, opino, debería ser uno de los principales propósitos de todos para este nuevo año, con la seguridad de que, en la medida en que logremos que todo  cuanto digamos sea cierto, bueno y necesario,  sin lugar a dudas aportaremos a la paz de nuestro país o, por lo menos, a una mejor convivencia en nuestra comunidad y en nuestras familias y hogares.

Entiendo que Miguel de Cervantes Saavedra, afirmó algún día que la humanidad no puede pasar una sola hora de su vida sin hablar o hacer referencias de otras personas y eso  es obvio porque somos seres sociales, sin embargo esa circunstancia puede ser proactiva y el reto está entonces en procurar que todo cuanto digamos sirva para unir y construir, que sea lazo y no tijera, porque solo así se cultiva el amor, la armonía y la concordia.