Por:
James Cifuentes Maldonado
Yo
escribo por la razón básica y primaria que, en principio, tienen todos los que
escriben, esto es, para no morir; escribo en un intento de prolongar mi
existencia, a través de la memoria de mis pensamientos; por consiguiente
escribo principalmente para mis hijos, para que ellos tengan algo mío, algo
mejor que una foto, que los acompañe y les permita terminar de conocerme,
cuando ya me haya ido. Soy de la opinión que todo padre responsable, en la medida de sus propias posibilidades, debería hacer lo mismo.
Pero de ninguna manera escribo para modelar el pensamiento de mis hijos,... Escribo como un ejemplo, para que ellos me vean al leerme, para que agudicen su criterio, deduzcan mis principios y mis valores, y luego hagan su propio inventario y su ejercicio. Escribo para que mis hijos, simplemente, piensen.
Si, por curiosidad, por accidente, por mero ocio o por benevolencia, alguien más que mis hijos lee lo que escribo, será siempre un regalo, que recibiré gustoso y me animará a no renunciar a mis delirios de periodista, poeta y Quijote.
Escribo por impulso y con pasión, a veces con motivo, a veces sin razón;
Pueden ser mis letras dardos que estimulen la vida y el pensamiento de otros o simplemente miradas absortas que se pierdan en el horizonte de mi corazón;
Escribo porque es inevitable o porque no se justifica no hacerlo;
Escribo, por supervivencia, porque hoy por hoy, en este mundo vertiginoso, frívolo y cada vez más vacío, pensar y reflexionar, se han vuelto verbos en peligro de extinción.
Pero de ninguna manera escribo para modelar el pensamiento de mis hijos,... Escribo como un ejemplo, para que ellos me vean al leerme, para que agudicen su criterio, deduzcan mis principios y mis valores, y luego hagan su propio inventario y su ejercicio. Escribo para que mis hijos, simplemente, piensen.
Si, por curiosidad, por accidente, por mero ocio o por benevolencia, alguien más que mis hijos lee lo que escribo, será siempre un regalo, que recibiré gustoso y me animará a no renunciar a mis delirios de periodista, poeta y Quijote.
Escribo por impulso y con pasión, a veces con motivo, a veces sin razón;
Pueden ser mis letras dardos que estimulen la vida y el pensamiento de otros o simplemente miradas absortas que se pierdan en el horizonte de mi corazón;
Escribo porque es inevitable o porque no se justifica no hacerlo;
Escribo, por supervivencia, porque hoy por hoy, en este mundo vertiginoso, frívolo y cada vez más vacío, pensar y reflexionar, se han vuelto verbos en peligro de extinción.
