Es posible escribir sin pensar,
pasa muy frecuentemente y es causa de grandes males; a la vez, el ejercicio intelectual
de pensar sin escribir lo que se piensa, es incompleto, como cuando se ama y no
se expresa; un estado de infelicidad, como el millonario que no gasta ni
comparte su riqueza.
Porque son las ideas y los sentimientos
lo único que es verdaderamente nuestro; un tesoro intangible que no trasciende
si no se concreta; porque marcharse de este mundo sin dejar la memoria de
nuestra opinión y de nuestro afecto, es la forma más drástica y definitiva de
morir.
Para escribir no hacen falta grandes talentos, no hay que ser Borges ni Vargas Llosa, es una determinación de placer, como cuando bailamos espontáneamente, por mero gusto y sin saber.
Para escribir no hacen falta grandes talentos, no hay que ser Borges ni Vargas Llosa, es una determinación de placer, como cuando bailamos espontáneamente, por mero gusto y sin saber.
