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viernes, 30 de mayo de 2014

¿Y QUÉ CARAJOS ES LA MERMELADA?

 

Por: James Cifuentes Maldonado.





Además de ser un delicioso aderezo de repostería, la mermelada en estos tiempos modernos es la argamasa que sujeta las estructuras de los partidos y directorios políticos y mantiene viva la gestión y el interés de los dirigentes colombianos.

En un pasado no muy lejano a esa "mermelada" la llamaban auxilios parlamentarios y la llamaban cuotas burocráticas, y la llamaban embajadas,  y la llamaban ministerios, y eso era de lo más normal, nadie se escandalizaba ni se rasgaba las vestiduras por el reparto que se hacía. Es más, era perfectamente normal que con los cambios de gobierno y según los resultados electorales, a los puestos públicos entraran unos y salieran otros y que los parlamentarios reclamaran lo suyo para repartir en la comarca y sacar pecho ante la comunidad para amarrar los votos de las siguientes elecciones.

Yo no sé en que momento los políticos se volvieron tan dignos, hasta los que en su cuarto de hora repartieron notarías, y se dedicaron a atacar al gobierno de turno por una práctica que, pensándolo bien es inherente a la democracia, ya que es natural que los victoriosos en el sagrado arte de elegir y ser elegido tengan la recompensa para sus maquinarias que de una u otra forma trabajan por una causa, lo cuestionable es cómo se reparte el botín y pensaría uno que lo ideal es que las oportunidades de empleo, de inversión y de contratación que genera la actividad estatal se asignaran en lo posible por meritocracia. Pero ese es un mero ideal de soñadores como yo.

Por lo tanto, creo que el cuento de la mermelada es pura hipocresía y berrinches de los nostálgicos de poder, porque en Colombia ningún partido y ningún político tiene autoridad moral para armar aspaviento.  La mermelada se ha ha vuelto en un pretexto más para hacer guerra sucia en esta campaña política 2014 venida a menos por cuenta de los columnistas de bolsillo y los jefes de debate que se multiplicaron como nunca antes se había visto, recorriendo los rincones de la patria en simultánea nacional pescando votos, para canjearlos luego... por mermelada. 

Aquí aplica esa sabiduría popular que dice "lo malo de la rosca es no estar en ella", así como lo malo de la mermelada es que no se reparta en todas las tostadas.



NAIRO QUINTANA

Por: James Cifuentes Maldonado.



Foto Semana.com

Este señor, esta punto de generar el referente más alto de la historia del ciclismo colombiano; y digo a punto, porque soy consciente de que no se puede pasar por alto el triunfo de Lucho Herrera en España; el asunto es que Nairo Quintana es el pedalista nuestro con más posibilidad real de ganar un Tour de Francia.

De momento ya tiene en el bolsillo una de las tres carreras emblemáticas de Europa, el Giro Italiano, pero lo mejor está por venir.

jueves, 29 de mayo de 2014

CIRCULO VICIOSO

Por: James Cifuentes Maldonado.


A quienes, como Fernando Londoño, sostienen que Colombia no está en Guerra o que no hay conflicto y que los insurrectos no son tal sino meros terroristas, se les olvida  que una característica de la extrema derecha es no reconocer la realidad ni la diferencia y mucho menos que quienes se levantan contra el régimen establecido tienen una causa, los ultra derechistas parten del presupuesto de que todo está bien si ellos están bien, y que los que piensan lo contrario necesariamente son guerrilleros.   Olvidan que desde los comienzos de la humanidad todas las guerras han sido bárbaras y basadas en el terror, así en los tiempos modernos se hayan implementado instrumentos de humanización como los tratados internacionales, instrumentos que de todos modos se cumplen si a los estados les da la gana.

No niego que el desgaste de las FARC durante más de 50 años de conflicto es grande al punto de haber perdido legitimidad frente al pueblo, ya que no tienen ideario ni fines claros y sus prácticas son condenables. Es un hecho que las FARC no se tomarán el poder por las armas y hace tiempo que están desdibujadas y corrompidas, pero también es un hecho que, así sean sólo un puñado de hombres, el estado tampoco es capaz  de someterlas militarmente, al menos Uribe no pudo en  dos gobiernos de mano dura cuyos mayores logros curiosamente se vieron en la administración de Santos.

Siendo así el panorama y el circulo vicioso del conflicto, la salida solo puede ser política; política en la medida que podamos reconocer, con FARC y sin FARC, desde la derecha y desde la izquierda, con Uribe, con Santos, con Zuluaga o sin ellos, que Colombia no es Suiza ni es Noruega, que Colombia es una país mal repartido y con una gran deuda social.

Los gobiernos de derecha, como el que propone Uribe con su muñeco de ventriloquia suelen ahondar las brechas sociales, porque reprimen las voces de protesta, se solazan en el progreso que solo pueden amasar los grandes capitalistas en función de seguir creciendo sus capitales y le dan la espalda a los desposeídos y los llaman terroristas por el mero hecho de pedir igualdad de oportunidades y prosperidad democrática. 

Para Uribe sólo existe la obsesión de la seguridad democrática, léase el imperio absoluto de la autoridad por la autoridad, así sea negando y violentando las libertades individuales y las garantías constitucionales, por ejemplo con la promoción del paramilitarismo que desplaza pueblos enteros; chuzando teléfonos y correos y ejecutando falsos positivos, con muertos sacados de las zonas y segmentos más pobres, todo, en nombre del bien de la patria, porque por la patria se puede todo, eso es nacionalismo a ultranza y por eso es que Uribe es capaz de decir GRANDES MENTIRAS como las que dijo Hitler e incluso hacérselas decir a Zuluaga. Pero ojo que primero fueron solo mentiras, pero las GRANDES MENTIRAS solo se tapan con muertos.


Juan Manuel Santos no es mi santo de devoción, porque ni devoción tengo, pero para mí si es claro que el gobierno de una nación no puede darse por el capricho de un solo hombre, que lo hace todo, que lo dice todo, que descalifica todo, que nada le parece bien, con tal de atornillarse en el poder y seguir en el propósito de satisfacer su sed personal de venganza.  En cuestiones de gobierno y de nación no bastan los fines, son importantes los medios, pero sobre todo, son importantes las formas y el tonito, y de eso, el uribismo sabe muy poquito.  

COMO HAN CAMBIADO LAS COSAS


Por: James Cifuentes Maldonado.

 

 
 
Al hacer la apertura de YOPINOKE me propuse que sería un Blog que contendría solo artículos y anotaciones originales, de mi autoría, sin embargo, mucho me temo que esa premisa es incumplible, ya que el intercambio de las opiniones y de las ideas no puede limitarse, máxime cuando mis aportes son solo granos de arena en el universo de la información y del conocimiento.

 En esta oportunidad y en medio de la euforia que están causando nuestros escarabajos en el Giro de Italia, es justo y oportuno compartir un artículo escrito por Rafael Mendoza para EL ESPECTADOR, a propósito de cómo han cambiado las circunstancias para el ciclismo colombiano en Europa.

 Disfrútenlo, apasionados del ciclismo.

 

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Por: Rafael Mendoza.

Creo que llegó la hora de contar una historia que apenas conocemos quienes hemos estado muy metidos en este mundo del ciclismo. Una historia que tiene situaciones sombrías, mafias que se incrustaron en los carros acompañantes de las caravanas ciclísticas y que le dieron un vuelco a la manera de competir en el gran ciclismo.

El último día del Tour de 1983 apareció en el diario L'Equipe una nota firmada por el quíntuple campeón Jacques Anquetil sobre los colombianos titulada: “Si vuelven serán terribles”. Era la impresión de un ciclista cerebral, que triunfaba gracias a los cronómetros llanos y que ganaba con lo estrictamente necesario, que se maravillaba ante esos “escarabajos” que tuvieron la osadía de enfrentar a los profesionales en la prueba más importante del mundo.

Fue una locura y aún no entiendo cómo nos metimos en semejante berenjenal. Un “loco” brillante, como lo fue entonces el  presidente de la Federación de Ciclismo, Miguel Angel Bermúdez y un empresario genial, Saulo Barrera, presidente de Pilas Varta, llevaron a un equipo nacional a competir con los mejores del planeta en su carrera más difícil. Miguel Angel había convencido al dueño del Tour, Félix Levitan, para que invitara a diez equipos aficionados: Colombia, Francia, la Unión Soviética de Sukho, España, Italia, Suiza, Gran Bretaña, Bélgica, Holanda y Australia pero el único que aceptó el reto fue Colombia. Saulo Barrera, por su parte, se le metió al proyecto que habían rechazado seis de las empresas más importantes del país que consideraron una locura meterle 5 millones de dólares cada una a lo que creían iba a ser una masacre ciclística.

Los ciclistas profesionales se pellizcaron y para aceptar la presencia de los aficionados pusieron condiciones: una larga etapa contra reloj por equipos, más de 40 kilómetros de pavé, una etapa plana de 350 kilómetros y dos cronómetros llanas largas. Con ello creían que los colombianos tras las tradicionales 10 etapas llanas llegarían sin fuerzas a los Pirineos.

Y es que ya le temían a los “escarabajos”.  Pascal Simón, Robert Millar y otros ases europeos corrieron el Clásico RCN del 82 y comprobaron que nada tenían que hacer en los ascensos ante los nuestros.

Pero tras esa serie de trampas contra Patrocinio, Flórez y su combo, en la primera etapa pirenáica, con cinco durísimos ascensos entre los que estaba el Tourmalet, Patrocinio había vuelto flecos la carrera. Fue tan grande el desbarajuste por lo ocurrido que esa noche en Luchon llegaron al hotel donde estaba Varta cinco corredores europeos, de dos equipos secundarios, quienes le aseguraron a Saulo Barrera que Patrocinio Jiménez podría ganar el Tour si contaba con sus rodadores para el llano. Naturalmente habría que pagarles un buen dinero. Me lo consultó y le dije que era una locura, que si tenían que empujar por un precipicio a Patrocinio lo harían porque no se iban a dejar ganar una carrera por los nuestros. Consultamos luego a “Cochise” Rodríguez quien reafirmó lo que yo había dicho.

Hoy recordando esa impresionante aventura no me explico del todo cómo los nuestros, sin ganar nada, fueron la gran atracción del Tour. Y es que ni los técnicos, ni los ciclistas, ni los periodistas teníamos una remota idea de lo que era el profesionalismo. Se presentaron enfrentamientos con el asesor Luis Ocaña, se cometieron errores tan grandes como no ir a una prueba en Europa para adaptarnos al ritmo de sus competencias. Bastaron la garra y la enorme capacidad de sufrimiento de los nuestros para mostrar el poder de una raza muy especial.

Desde entonces ha sido largo, tortuoso y muy difícil el trajinar de los colombianos en las pruebas europeas con ocasionales éxitos como el memorable triunfo de Martín Ramírez en el Dauphine Liberé del 84, La Vuelta a España ganada por Lucho Herrera, el tercer lugar de Fabio Parra en el Tour, los numerosos títulos de montana en Tour, Giro y Vuelta… ¿Pero por qué solamente ahora, 31 años después, se cumple la predicción de Anquetil en el actual Giro de Italia?

Inicialmente porque los europeos supieron que tenían que cambiar su forma de correr las grandes Vueltas. En los comienzos de la década del 80 había un patrón que imponía sus leyes en el pelotón, Bernard Hinault.  Las etapas se llevaban con mucha tranquilidad, a unos 25 kilómetros por hora y únicamente en los 60 minutos finales, desde que aparecía el helicóptero de la televisión se montaba el show con un lote que se enloquecía en una marcha que a veces llegaba a los 70 kilómetros por hora. Hasta en los premios de montaña y en las metas volantes quienes disputaban esas clasificaciones se ponían al frente del pelotón y embalaban en los últimos 300 metros.

Pero con los colombianos, que no respetaban sus reglas, tuvieron que cambiar de estrategia y Cyrille Guimard, técnico por ese entonces de Renault y luego de La Vie Claire, fue el que encabezó el ataque contra los colombianos. Por lo menos diez veces lo oí hablando en momentos previos a las salidas de Tour y de la Vuelta diciéndole a otros técnicos que había que llevar a los colombianos de la lengua para limarles las piernas en las reglamentarias nueve o diez etapas llanas de los comienzos de carrera. Solamente se equivocaron en la Vuelta de 1987 en la que se encontraron puertos duros en las primeras etapas y luego las subidas a Andorra y a Cerler en las que Rafael Niño les devolvió la moneda porque puso a Café de Colombia a imponer un ritmo frenético en los ascensos que acabó con los rodadores porque los que no se fueron a casa por llegar fuera del tiempo quedaron con las piernas vueltas flecos y nada pudieron hacer para colaborar con sus líderes.

Y luego hubo un factor más determinante: el dopaje. En los ochentas casi todos los grandes de Europa iban al final de temporada a Italia para ser tratados por el doctor Ferrari. En las caravanas corría el rumor de que el médico los trabajaba con esteroides y anabolizantes que cinco o seis meses después, cuando se iniciara la temporada, ya no tenían ningún rastro. Pero hubo otro medicamento que unos años más tarde iba a hacer numerosos campeones y que se buscó simplemente para anular las condiciones naturales que favorecían a los colombianos: el EPO.

A las competencias colombianas comenzaron a llegar los principales equipos europeos y siempre traían uno o dos médicos a los que ví muchas veces tomando muestras de sangre. Se habían dado cuenta de que los nuestros, por vivir a mayor altura, tenían más glóbulos rojos, que  permitían una mejor oxigenación de la sangre lo que les daba un poder de recuperación superior y una mayor resistencia en los grandes esfuerzos. Y comenzaron a buscar un medicamento que realizara lo mismo hasta que encontraron el EPO, o la eritropoyetina, que se utilizaba para manejar la anemia de los pacientes con insuficiencia renal. A pesar de que supieron de lo peligroso que podría ser su uso la utilizaron a diestra y siniestra, tanto que hoy se tiene el convencimiento –y creo que la prueba también- de que todos los campeones del Tour desde 1993 hasta hace muy poco tiempo lo utilizaron. Se sabía que lo usaban pero no había un método para detectarlo y cuando se pudo lograr se encontró que existían borradores que la escondían.

Hoy cuando la ciencia ha logrado conseguir un examen que lo detecta y cuando cada corredor debe tener un pasaporte biológico con el que se sabe cuál es su nivel de hematocritos, es decir cuando se le ha puesto el freno a su utilización, los colombianos comienzan a brillar, a cumplir la predicción de Anquetil. Pero no es solo el control del dopaje. Hay muchos otros factores que permiten su lucimiento como una mejor alimentación en su infancia, a que los corredores que se destacan se van muy jóvenes a Europa y allí al tiempo que se forman técnicamente y son guiados por verdaderos expertos se van acomodando a las difíciles condiciones clímáticas que hay que soportar. Todo ello y que no se ha perdido su garra, su coraje, su amor a la tierrita, su ambición por conseguir un mejor vivir y su enorme capacidad de sufrimiento es lo que hace que como lo soñó Anquetil  volvieron, se aguantaron una lucha desigual  y ahora son terribles. 

Para la vergüenza

¿Cuántos periodistas, comentaristas y auxiliares técnicos tendrá Colombia en Brasil? Ya hay por lo menos 30 en Argentina y Brasil y cuando llegue el Mundial su número llegará a los 100.

Cuántos fueron al Giro de Italia, que se sabía podía ser ganado por uno de los nuestros? Hasta la etapa catorce ninguno. Ese día llegó a la carrera Tito Puccetti, enviado por la cadena ESPN.

¿El equipo de Pékerman conseguirá mejores resultados que los ciclistas del Giro? Lo dudo y ahora recuerdo que en la gran época del ciclismo por lo menos éramos 80, contando con los técnicos y auxiliares de las cadenas radiales. Hasta Germán Castro Caycedo, que entonces tenía un programa de opinión en la televisión estuvo allá.

miércoles, 28 de mayo de 2014

EL LIBRO DE LAS CARAS.

Por: James Cifuentes Maldonado.


 






En repetidas ocasiones he cuestionado la pertinencia y los fines del relacionamiento social en Facebook, pero he llegado a la conclusión de que el tema no depende de cuán grande es nuestra lista de amigos, ni de si esos "amigos" contactan o no contactan con nosotros, o si hacen o no hacen buenos aportes.  El valor de las cosas que se exponen en Facebook depende de los intereses, la formación y la idiosincrasia de cada usuario, por esto es que la red social, más que una red, es una colcha de retazos donde se dicen muchas verdades, muchas mentiras y también verdades a medias, siendo esto último lo más peligroso.

He comprendido que la lista de "amigos" puede ser tan larga como el alcance o el eco que nosotros queramos que tengan nuestros pensamientos, bajo el entendido que la ausencia de un "me gusta" sobre nuestras publicaciones no significa que nuestros mensajes no fueron valiosos o que no fueron  leídos o apreciados, porque hay gente muy reservada o muy prevenida que no le gusta hacer clic en ninguna parte.

Imaginemos, en términos prácticos, que Facebook es como una gran plaza virtual donde la gente socializa e interactúa en mayor o menor intensidad, dependiendo del nivel de confianza. Por las dinámicas de la vida, moderna, esa plaza virtual ha reemplazado los espacios tradicionales.

Desde esta perspectiva es un hecho que en las redes sociales hay gente más cercana y más lejana, y es preciso entonces entender que no se comparte igual con todos. La cuestión por lo tanto no es estar o no estar en Facebook, ni cuantos "amigos tenemos" sino cuánto exponemos nuestra imagen y nuestra vida, cuánto comprometemos nuestra intimidad en cada publicación.

El muro de Facebook es una mera ventana que no tenemos que cerrar, porque al fin de cuentas es un importante desarrollo y una facilidad que nos ha dado la tecnología; lo que si tenemos que entender es que lo trascendental de la vida no se da a través de esa ventana y fundamentalmente que, lo que se diga o no se diga en esa ventana, no nos hace mejores ni peores personas, porque las cosas que hacen meritoria nuestra existencia se viven en vivo y en directo. 

Ah... y recuerden lo que dijo Rubén ... "Se ven las caras, pero nunca el corazón"

NOTICIA OPTIMISTA

Por: James Cifuentes Maldonado.




URGENTE, EXTRA, EXTRA,... el corresponsal del prestigioso Blog ...OPINOKE..., en la Casa de Nariño, Juan Manuel Zuluaga de Uribe, ha podido confirmar que definitivamente el técnico Néstor Pékerman si llevará a Falcao a Brasil.
Se ha podido establecer que, el cálculo optimista que tiene el estratega argentino, es que El Tigre juegue los últimos 10 minutos del partido de la final que, según sus cuentas, se jugaría contra la selección anfitriona, es decir que todo apunta a un segundo Maracanazo, gracias a un gol de Falcao en el último minuto. Sigan pendientes del desarrollo de esta importante noticia.

LA PATRIA SIN URIBE


Por: James Cifuentes Maldonado.
 
 
Álvaro Uribe, pasará a la historia, como un político que rompió muchos esquemas; pero el que resulta más llamativo, por lo cuestionable, es no haber querido tomar su sitio como EXPRESIDENTE, y seguir dando lora (guerra política) con sus tres huevitos.  En esto corre el riesgo de desdibujar su imagen de prócer nacionalista e incluso restarle lustre institucional a la figura de los expresidentes.

Históricamente los presidentes, luego de su gobierno, han dado un decoroso paso al costado, para que la vida nacional siga, y se dejan ver ya como EXPRESIDENTES precisamente cuando la nación a través del Gobierno los reclama, en su condición de asesores de primerísimo nivel, como faros y casi que casi que como oráculos, como era el caso de López Michelsen, y entiendo que de Lleras Restrepo.   Es tan así que, como expresidentes, han sido respetables incluso los más discutidos en el pasado reciente: Turbay con su Estatuto de Seguridad, Belisario con la toma del palacio de justicia, Gaviria con su Catedral, Samper con su elefante y Pastrana con su Caguán.  Es obvio que Uribe con sus chuzadas, con su AIS, con sus desmovilizaciones sospechosas de paramilitares, con sus falsos positivos, con sus golpes al régimen laboral, a la salud, y muchos otros lunares, no quiere dar ese paso al costado, para que la historia lo juzgue.

En este sentido es posible que Héctor Abad, tenga razón, Uribe no se quiere ir, porque tras de sí ha quedado todo un entramado de dudas y de sombras, que solo es posible tapar y controlar, teniendo el poder en sus manos. …¿hasta cuándo? Esperaría uno que si Oscar Iván Zuluaga, llega a ganar el próximo 15 de junio, se sepa desmarcar de ese capricho y de ese delirio y ejerza su papel con criterio propio e independencia, pero yo sé que eso es mucho pedir.

martes, 27 de mayo de 2014

NAIROMAN Y RIGONEITOR.

Por: James Cifuentes Maldonado.
 
Imagen tomada de EL TIEMPO edición 27-05-14

Desde cuando llegó al continente europeo esa primera avanzada de escarabajos, representando los colores de equipos como el Varta, Café de Colombia e incluso Ryalcao Postobón, entre las décadas de los 80s y los 90s, no se vivía un apogeo ciclístico como el de ahora, con el gran “NairoMan” y “RigoNeitor”, como han apodado cariñosamente a Nairo Quintana y a Riboberto Urán, respectivamente. Uno boyacense y otro antioqueño, nacidos ambos del corazón de la montaña para desafiar la élite internacional de un deporte que se había venido a menos.  
Como no recordar con nostalgia las calles agolpadas con la gente apiñada en las vitrinas de los almacenes mirando las transmisiones del Tour de Francia y la Vuelta a España, principalmente, al son de los relatos, a grito herido, de los locutores radiales de Caracol y RCN.  Rememorar a figuras como José Patrocinio Jiménez; Alfonso Flórez, Martín Ramírez, Francisco el Pacho Rodríguez, Lucho Herrera, Fabio Parra, Nelson Cacaíto Rodríguez, y el Cometa Álvaro Mejía, unos pocos que se me vienen a la mente, dentro de los muchos héroes de la biela que nos hicieron henchir el pecho de orgullo y nos hicieron felices por ser Colombianos, en una época en que el pasaporte nuestro era una vergüenza.
Un deporte que en los países desarrollados es de alta competencia y con gran prestigio, en Colombia, con algunas excepciones, se convirtió en la ventana de oportunidad de los humildes, de los sencillos, que a punta de ganas y de panela, llegaron a encarar de tú a tú a figuras como Bernard Hinault, Laurent Fignón (QEPD), Pedro Delgado y Miguel Induráin, por citar unos pocos de esos monstruos. No me refiero a Lance Armstrong, por las razones decepcionantes ya conocidas.
En fin, en momentos como este da gusto volver a ver en las carreteras y montañas de nuestro país, grupos numerosos de ciclistas, con un entusiasmo renovado para unos, los más recorridos, y con una nueva pasión no experimentada para otros, los que apenas están empezando y no habían nacido cuando toda esta fiebre del ciclismo empezó.
Todo el reconocimiento para Nairo y paro Rigoberto, que con su primer y segundo lugar de la clasificación general del Giro italiano, a falta de 5 etapas, ponen a nuestro país a figurar en las primeras páginas de los periódicos, al menos de los deportivos, y de paso nos regalan un oasis de nacionalismo del bueno que nos hace olvidar, de momento, las dificultades cotidianas de la realidad social de nuestra patria y sobre todo nos rescatan de este aquelarre político de la campaña presidencial.

lunes, 26 de mayo de 2014

Los niños de Fundación.

Por: James Cifuentes Maldonado.

La sucedido en Fundación es uno de esos hechos que a uno no le gusta ver ni oír en las noticias, por el inmenso dolor que conlleva, pero al final uno sabe que eso ha sucedido, que es verdad y que hay que afrontarlo. Yo, de la forma como concibo a Dios, le pido que, si existe el cielo, esos niños que fallecieron estén en ese cielo y que los padres puedan superar esa tragedia, aunque difícilmente un ser humano podría superar semejante pérdida, sobre todo por la forma en que se dio. Por mi parte, cada vez que abrazo a mis hijos, no puedo evitar imaginar la terrible suerte de esos niños calcinados y entonces aprieto más fuerte a mis pequeños y doy gracias por tenerlos. Porque los niños , hasta que pierden la inocencia, solo saben ser felices, lo demás, su cuidado y su seguridad, es nuestra tarea y nuestra responsabilidad. Los niños de Fundación murieron inocentes, porque el destino les jugó una mala pasada, pero sobre todo porque alguien no cumplió su deber. Ese alguien son muchas personas , empezando por sus padres que no fueron previsivos, por el dueño del bus que no le hacía mantenimiento, por el conductor y su imprudencia y por las autoridades que no aplicaron los controles y correctivos que tenían que haber sido aplicados antes de ese maldito viaje.

Elecciones Presidenciales en Colombia

Por: James Cifuentes Maldonado.

Las conclusiones de la primera vuelta:

1. Las encuestas estuvieron muy cercanas a los resultados, al menos en cuanto lo que pasó con Santos y Zuluaga.

2. El abstencionismo ha vuelto a ganar terreno, en parte porque es una elección de mera convicción donde los grandes gamonales electorales no dan nada en plata ni en especie, y en parte, quizás, por el espectáculo desagradable de este primer tiempo entre las campañas de Santos y la de Zuluaga, con Uribe detrás voleándole china al reverbero.
3. Las toldas del Uribismo las más disciplinadas. Zuluaga ha ganado una importante etapa, por el golpe de opinión, pero no ha ganado la carrera.
4. Martha Lucía Ramírez y Clara López, ambas ganadoras, aun sin pasar a segunda vuelta. Cautivaron muchos votos con su buen desempeño en los debates y sus partidos serán decisivos dentro de tres semanas.
5. Los votos de Peñaloza no son tantos, pero no son despreciables, también se puede contar como ganador y un excelente ministeriable para que siga haciendo el curso para presidente. El tema a resolver: ¿Ministro de quién?
6. La de Santos la campaña con más votos fugados hacia otros candidatos que hacen que, de alguna forma sea el único perdedor hasta el momento, porque quedó de segundo siendo el candidato Presidente, pero a la vez ganador porque tiene un mejor escenario electoral en segunda vuelta.
7. En general se ha barajado y se han vuelto a repartir las cartas, con tres jugadores menos; las fichas valiosas están en la mesa y el juego está abierto.
8. El mapa político por departamentos, muestra que las zonas con más desarrollo están alineadas con el Centro Democrático y las zonas de la periferia, donde hay mucho por hacer, alineadas con la reelección de Santos y el proceso de Paz. Ahí hay unas claras tendencias de derecha en el primer caso y de centro izquierda en el segundo caso.
9. Para gozo de unos y martirio de otros, los resultados muestran a un Uribe fuerte, con ese liderazgo mesiánico que asusta, pero que a sus fanáticos no les importa analizar.
10. Santos: un "gentleman" reposado, con buenos resultados y excelentes números aunque no bien entendidos por el pueblo, que busca asegurarse un lugar en la historia como el precursor de la paz, de la paz que se ha percibido más cercana.
11. Zuluaga: un hombre preparado y al parecer decente, al que la he ha tocado actuar con un modus operandi odioso y cuestionable, fungiendo como caja de resonancia o muñeco de ventriloquia de un expresidente que se niega a ser expresidente.
12. Francisco Santos: sin comentarios, no hay palabras para tanta necedad y tanto absurdo.

LA PAZ O LA GUERRA

Por James Cifuentes Maldonado.

La paz es un anhelo permanente que bien puede aplazarse, entorpecerse a conveniencia o simplemente dejar que la intenten otros, para no asumir riesgos políticos; El presente gobierno ha decidido que este momento, en la historia de Colombia, es propicio para buscar la Paz, y se la juega en su búsqueda como en el pasado lo hicieron otros gobernantes a quienes no se les negó el derecho.

Sea quien sea el que esté al frente del gobierno, será igual de legítimo elegir el camino de la paz o de la guerra; lo que sí es claro es que la tarea de la paz es más compleja, más desafiante desde el punto de vista social y menos cómoda políticamente hablando, por estas razones buscar la paz es más meritorio.

Hacer la guerra solo requiere la determinación que da un corazón lleno de egoísmo y resentimiento; la estrategia es la más simple y la más cómoda, dilapidar gran parte del presupuesto y de la riqueza nacional en gastos de defensa y en verdad no es mucha la creatividad que ello exige. Hacer la paz requiere la altura y la magnanimidad de reconocer que hay un país lleno de injusticias y que, mientras eso siga así, habrá motivos y habrá excusas para que la gente, con razón, se levante; pero además, en un país convulso siempre habrá buitres y oportunistas.

Hacer la paz exige la grandeza de entender que en este mundo moderno no hay enemigo pequeño y que jamás el poder represivo del Estado podrá eliminar todas las posiciones inconformes y con capacidad de desestabilización, y si esto se pusiera en duda, preguntémonos cuántas guerras libertarias, largas y cortas han perdido los Estados Unidos de América frente a ejércitos infinitamente más pequeños que el suyo.

En un país corrupto y mal repartido siempre estará viva la alternativa del monte y de la clandestinidad, que sumadas a medios sucios como el terrorismo, el narcotráfico y el secuestro, podrán poner de rodillas a cualquier gobierno y de paso a toda una nación.  En un país concientizado de la necesidad de la paz, necesariamente habrá mayores oportunidades. En un país en el que reinen las ideas y el libre pensamiento, siempre habrá un camino abierto para la paz. El pueblo lo decide.

LA JUSTICIA.

Si al final del día, la ley  natural no se concreta y la norma escrita no es útil para hacer justicia en nombre de la dignidad humana, entendida ésta como la raíz de las garantías constitucionales y como el principio impulsor de los fines estatales y, al mismo tiempo, modulador del ejercicio del poder, de las libertades y las cargas ciudadanas y la democratización del progreso, los derechos, como obra de la civilización, estarán bajo sospecha de ineficacia y, en consecuencia, la paz como fin último de la sociedad será una utopía y el Estado la selva.

Es obvio que debe reinar la justicia, ello se ha vuelto una frase de cajón; Por supuesto que debe prevalecer la Justicia, pero no solamente aquella concebida como la decisión más razonable de un juez en un caso determinado, que siempre será discutible porque el derecho es una obra humana y por lo tanto falible; necesitamos más justicia espontánea en la vida cotidiana, en el gobierno que debe dar ejemplo, en el vecindario, en el comercio, en los colegios,  en la iglesia, en las empresas; más justicia en las calles por parte de todos los que transitamos en ellas, ...más justicia en nuestros corazones y en nuestras almas.

Porque la justicia es tolerancia y es respeto y la administramos todos, a diario, con nuestros actos grandes o pequeños y hasta con nuestros gestos.  Porque sin las grandes y pequeñas formas de justicia, de todos los ciudadanos, los notables y los anónimos, estamos permanentemente expuestos a la maldad. 


LA PAZ Y EL INTERES COMUN

La Paz es una causa nacional, por eso resulta inaceptable que se claudique a ella o se descarte porque todo un pueblo se sume ciegamente al interés o a la venganza particular de un solo grupo o de un solo hombre. 

La paz requiere de grandeza y de la disposición de  superar las cosas que yo no se pueden cambiar, por ejemplo lo muertos que ya no podemos revivir; porque la verdadera premisa y lo razonable es garantizar la vida, la integridad y los derechos de los que aún estamos y de los que vienen,  para poder construir una nueva realidad, con sentido de generosidad para transigir y perdonar, porque de lo contrario, más que en un círculo vicioso, quedaremos presos en una espiral creciente de más odio y más violencia.

Si quien aspira a gobernar los destinos de la nación, como faro conductor, no está presto a pasar la página de los odios políticos y sectarios y a darse el regalo del perdón, no es digno de ser elegido. 

La Paz se construye entre dos partes diferentes, que si bien se disputan la legitimidad de su actuar y por lo tanto mutuamente se descalifican, hipotéticamente y necesariamente deben asumirse y aceptarse como iguales en la mesa de negociación para poder llegar al fin esperado de una paz auténtica, verificable, confiable  y duradera. El reconocimiento de la contraparte es fundamental porque terminar con el conflicto no puede contemplarse como el acto simple de aplastar una cucaracha. Los pueblos civilizados no construyen la paz como una dádiva o como un gesto caprichoso de condescendencia con los inconformes y su causa.

Si algo hay claro en el conflicto colombiano es que las partes confrontadas, fundamentalmente no comparten el modelo de estado ni sus ideas políticas, pero si tienen plena identidad en cuanto a los elementos que conforman el alma nacional, como la cultura, la idiosincrasia y el reconocimiento de una sola nación y un solo territorio, distinto a otros conflictos secesionistas o independentistas en los que esos lazos no existen.

Colombia es una sola y hay un orgullo nacional desde El Amazonas hasta San Andrés y desde Arauca hasta el Chocó, aunque es evidente que existe un total desbalance en materia de desarrollo y de satisfacción de las necesidades entre las distintas regiones y ese es justamente uno de los factores del conflicto, el olvido y el abandono, sumado a la disputa por la tierra antiguamente por los grandes hacendados que al menos la hacían producir y más recientemente en manos criminales que concentran grandes extensiones  imposibilitando su utilidad social y económica.

En este contexto, la paz requiere la validación de las expectativas y necesidades de quienes piensan diferente en la búsqueda de un Estado más justo, pero sobre todo exige la capacidad de perdonar y superar los daños y los oprobios ya causados por la guerra, que son infames, sin importar el bando de donde provengan o los motivos que llevaron a cometerlos.

LOS INDIFERENTES Y LOS ABSTENCIONISTAS

Por James Cifuentes Maldonado

Elecciones Presidenciales 2014.

El país que no vota, el 60% de Colombianos que hacen del día de elecciones simplemente una jornada más de descanso, un feriado, de deporte, de paseo o de parranda, no son conscientes de su deber ni de su papel dentro de la democracia, no saben que participar en unas elecciones no necesariamente significa tomar partido, verde, rojo, amarillo o azul; ignoran que su voto, así fuera en blanco, podría constituir la mayor forma de manifestación y protesta ya que, de salir victorioso el voto en blanco en una elección de primera vuelta, como la que acaba de pasar, constituiría toda una revolución sin tirar una sola, piedra, sin disparar un solo tiro.

Hay que tener en cuenta que para la segunda vuelta el voto en blanco será una estadística más, porque ya no tendrá el mismo efecto que podría haber tenido en la primera. El 15 de junio necesariamente habrá un ganador sin importar los votos en blanco y nuevamente sin importar el abstencionismo, que es lo más grave. Aquí la gran conclusión es que para votar en Blanco se necesita ciudadanos mucho más preparados y más conscientes de su rol político. Los abstencionistas hacen lo más sencillo, lo más fácil, lo más cómodo, lo que no requiere un solo grado de inteligencia, no hacer nada o votar por un candidato, sin saber por qué.

De todos modos vaya el reconocimiento para los ciudadanos que si hacen la tarea, los que van juiciosos a votar por cualquiera de las opciones, y que además lo hacen a conciencia porque tienen criterio y saben cuál es el país que quieren.

Santos: El hombre con la Sangre más “azul” de Colombia, un "gentleman" reposado, con buenos resultados y excelentes números aunque no bien entendidos por el pueblo, que busca asegurarse un lugar en la historia como el precursor de la paz, de la paz que se ha percibido más cercana. Su talón de Aquiles: el tema comunicacional; no vende, tal vez porque no necesita. Además lo que se percibe es un presidente consciente de la responsabilidad que tiene al haberse echado el proceso de paz al hombro, y por eso quizás está sosteniendo la caña, pero pareciera que en el fondo ser reelecto no es su mayor interés; de pronto ese desgano tiene que ver con el hecho de que ya fue presidente que era su premisa personal y tal vez puede tratarse de un tema familiar porque su esposa TUTINA ha expresado públicamente que ha sufrido con esta experiencia.

Zuluaga: un hombre preparado y al parecer decente, al que la ha tocado actuar con una estrategia odiosa y cuestionable, posando como caja de resonancia o muñeco de ventriloquia de un expresidente que se niega a ser expresidente. Es posible que le vuelva a sonar la flauta en segunda vuelta, porque tiene algo a su favor y es la opinión de una gran parte del país que no conoce un estado en paz, que no sabe el significado ni los alcances de una nación reconciliada, porque a fuerza de vivir en la guerra, a la que se acostumbraron, no conciben otra salida que la victoria militar.

La prostitución de la democracia.

Por: James Cifuentes Maldonado.

Sencillamente desconcertante, por lo absurda, la conclusión de un opinador político del día de hoy en declaraciones dadas a la radio, según las cuales en la costa atlántica de Colombia, se está acentuando el fenómeno del abstencionismo electoral, porque definitivamente, la gente no quiere votar si no les dan algo a cambio. Y no digo que el opinador no tenga razón, de hecho la tiene; es una triste realidad que en nuestro país la corrupción nace justamente de las prácticas clientelistas en la política y en los vicios propiciados por los mismos políticos, que se aprovechan de la ignorancia, la necesidad y la "agalla" de las personas, generalmente de estratos bajos, para hacer de las elecciones una feria donde la gente vende su voto al mejor postor; Pero lo más grave es que no hay conciencia de un mal actuar, porque la gente cree que eso es normal, mejor dicho, la creencia popular en muchas regiones es que lo anormal en unas votaciones es que no haya transporte gratis, tamal, lechona, camiseta, y hasta plata en efectivo. Y así es muy duro hacer democracia.
Pero ojo, que la prostitución del voto en la boca de la urna no es la mitad de lo aberrante que la prostitución del voto por parte de los dirigentes en sus directorios, que compran y venden avales políticos como si fueran mercancías, sin escrúpulos y sin apego a ideología alguna; por eso es que en Colombia los políticos se acuestan liberales y se levantan conservadores, sin mostrar el trasegar de esa metamorfosis. Y los seguidores votan por los tránsfugas, porque al final no entienden ni les importa para donde va su voto.

Hay que entender que, como parte del Estado que somos, ya estamos recibiendo lo que es posible recibir, mucho o poco, de acuerdo con las circunstancias, porque todos somos parte del Estado, para bien o para mal, y precisamente la mejor forma de hacer que la realidad cambie y tengamos más justicia social, es ejerciendo responsablemente el derecho y el deber del voto. Es posible que estas notas sean un grito dado a oídos sordos, porque es probable que quienes cambian el voto por un tamal, no tengan cuenta en Facebook; pero en fin es un granito de arena, para que mis amigos me ayuden a hacer cultura cívica y democrática; si alguna vez han vendido su voto,.... no lo vuelvan a hacer, no sólo es un delito, es un ataque frontal a la decencia.

VIVIR

Por: James Cifuentes Maldonado.

Comenzando el año resultan propicias algunas reflexiones sobre la existencia.

De alguna manera, dentro de los límites que son innegables y necesarios, hay que vivir como a uno le venga en gana, es decir, hacer lo que se puede cuando uno quiere, respondiendo al instinto y al impulso, porque solo así sabemos de qué estamos hechos y solo así descubrimos nuestros talentos.

Hay que escuchar a los viejos, no porque ello nos pueda garantizar evitarnos algún dolor o inconveniente en el recorrido del camino que todos debemos andar, sino porque lo nuevo y hasta lo inevitable resulta más llevadero cuando tenemos varias versiones para confrontar; no escuchar a los mayores equivale a tomar la decisión de adentrarnos por un camino solitario, sin luz y sin brújula.

La combinación del consejo ajeno y la experiencia propia es lo que da origen a lo que llamamos criterio y el criterio es el primer elemento de poder y de autoridad de los seres racionales, que nos permite actuar; tan simple como cuando el niño toca la llama que le quema un poco, lo suficiente para enseñarle el respeto que hay que tenerle al fuego pero sin dar lugar al miedo que le prive de su calor.

Es un hecho que la tecnología y la mayor oferta de entretenimiento pueden hacer la vida más fácil, pero eso no significa que pueda ser más intensa o mejor, porque en tanto se hacen muchas cosas a la vez o nos dedicamos obsesivamente solo a una, se pierde la noción del tiempo y la vida pasa y la existencia se agota sin disfrutarla;

El valor de la vida está en ciertos momentos, a solas, en pareja o en familia, en los cuales prepondera el poder de los sentidos, es decir aquellos en los que tenemos la total disposición para pensar, soñar, imaginar, ver, escuchar, tocar, masticar lento y saborear, momentos para mirar a los ojos y para amar; en la medida en que generemos muchos de estos momentos la vida se hace inolvidable, para nosotros y para aquellos que nos quieren; solo el amor nos hace inmortales.

El reconocimiento y la fama, no son necesidades son consecuencias; el reconocimiento nace de los méritos, es duradero y llega cuando lo que se hace sale bien y es útil; la fama es la sensación y el morbo de las cosas que simplemente se hacen públicas, buenas o malas, bonitas o feas, es un estado que se desvanece tan rápido como llega. El reconocimiento se logra solo estudiando, trabajando y sirviendo, en tanto que la fama es un albur, no exento de riesgos, que se consigue, por ejemplo, desnudando nuestra vida en Facebook o en YouTube

CERO IMPUNIDAD

Por: James Cifuentes Maldonado.

Si la intención del candidato Oscar Iván Zuluaga es hacer La Paz con condiciones para que haya cero impunidad, es interesante pero discutible, porque es impropio hablar de "negociación" sin aceptar que negociar conlleva necesariamente algo de transigencia; si no es así, no hay negociación y seguimos en la misma espiral de guerra. Por esto la expresión cero impunidad es a todas luces inconveniente, porque es excluyente de cualquier esfuerzo de paz. El nivel cero de impunidad solo se asegura con la aniquilación del adversario, pero no asegura la Paz duradera y estable, porque los vencidos tienen memoria y además tienen hijos, que luego reivindicaran su resentimiento.