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jueves, 2 de junio de 2016

Risaralda, tan cerca y tan lejos



Por James Cifuentes Maldonado

En 3 billones 047 mil 154 millones de pesos, se estima la inversión del Plan de Desarrollo de Pereira 2016 - 2019, en tanto que el Plan Risaralda Verde y Emprendedora del gobernador Sigifredo Salazar Osorio se cotiza en 1.4 billones. La diferencia entre ambas proyecciones es llamativa, más del doble, lo cual naturalmente se explica en que la capital concentra la mitad del millón habitantes que tiene el departamento, siendo ostensible entonces que el crecimiento cada vez se vuelca más a la “Ciudad Región” a costa de la visibilidad y el protagonismo del resto de municipios.

Risaralda, con un potencial inversamente proporcional a su tamaño, es un territorio desconocido y subestimado por muchos, incluyéndome. A muchos pereiranos se nos olvida que somos risaraldenses y lo tenemos presente solo en elecciones, cuando votamos por un candidato que generalmente nos recetan para completar la fórmula, sin tener clara su plataforma programática, precisamente porque no tenemos plena conciencia de Risaralda como unidad política y administrativa, porque no sabemos lo que tiene y menos lo que le falta.

En esta dinámica se ha movido Risaralda, en sus casi 50 años de existencia, con un área metropolitana hoy consolidada y numerosa, por el hecho mismo de haberse convertido en la receptora no solamente de la mayor atención sino también de la migración de los paisanos del resto de municipios que completan las 14 lucientes estrellas de las que habla ese precioso himno que casi nadie canta.

No recuerdo un mandatario departamental más comprometido que el actual, más allá del discurso, por lo que he visto en la práctica, por sus esfuerzos por construir y socializar un plan de desarrollo que nos recuerde, especialmente a los pereiranos, que Risaralda existe, que hay que conocerla, que hay que activarla.

Destaco dentro del plan, por su valor estratégico, la iniciativa “Mejores Vías para Risaralda”, programa N° 25, para integrar las tres subregiones del departamento, para que podamos recorrer nuestros valles y nuestras montañas, como actualmente se puede recorrer el Quindío, por carreteras principales, secundarias y terciarias; porque nosotros también podemos aprovechar el potencial turístico del “Paisaje Cultural Cafetero”, en una geografía que se me antoja más propicia, más rica y más vasta.

1.4 billones, es en apariencia una cifra larga, pero es que las necesidades son tantas en materia de educación y salud, rubros que se llevan el 75% del presupuesto estimado, que duda uno cómo puedan concretarse el resto de programas, cuando para las vías no hay todavía un cuantía señalada y cuando para el denominado “Capital Social” el total para 4 años es de 77.637 millones de pesos, para deporte, recreación, cultura y otros; una suma que parece mucho pero que en realidad es nada.