Por
James Cifuentes Maldonado
En
3 billones 047 mil 154 millones de pesos, se estima la inversión del Plan de
Desarrollo de Pereira 2016 - 2019, en tanto que el Plan Risaralda Verde y Emprendedora
del gobernador Sigifredo Salazar Osorio se cotiza en 1.4 billones. La
diferencia entre ambas proyecciones es llamativa, más del doble, lo cual naturalmente
se explica en que la capital concentra la mitad del millón habitantes que tiene
el departamento, siendo ostensible entonces que el crecimiento cada vez se
vuelca más a la “Ciudad Región” a costa de la visibilidad y el protagonismo del
resto de municipios.
Risaralda,
con un potencial inversamente proporcional a su tamaño, es un territorio desconocido
y subestimado por muchos, incluyéndome. A muchos pereiranos se nos olvida que
somos risaraldenses y lo tenemos presente solo en elecciones, cuando votamos
por un candidato que generalmente nos recetan para completar la fórmula, sin
tener clara su plataforma programática, precisamente porque no tenemos plena conciencia
de Risaralda como unidad política y administrativa, porque no sabemos lo que
tiene y menos lo que le falta.
En
esta dinámica se ha movido Risaralda, en sus casi 50 años de existencia, con un
área metropolitana hoy consolidada y numerosa, por el hecho mismo de haberse
convertido en la receptora no solamente de la mayor atención sino también de la
migración de los paisanos del resto de municipios que completan las 14
lucientes estrellas de las que habla ese precioso himno que casi nadie canta.
No
recuerdo un mandatario departamental más comprometido que el actual, más allá
del discurso, por lo que he visto en la práctica, por sus esfuerzos por
construir y socializar un plan de desarrollo que nos recuerde, especialmente a
los pereiranos, que Risaralda existe, que hay que conocerla, que hay que
activarla.
Destaco
dentro del plan, por su valor estratégico, la iniciativa “Mejores Vías para Risaralda”,
programa N° 25, para integrar las tres subregiones del departamento, para que
podamos recorrer nuestros valles y nuestras montañas, como actualmente se puede
recorrer el Quindío, por carreteras principales, secundarias y terciarias; porque
nosotros también podemos aprovechar el potencial turístico del “Paisaje
Cultural Cafetero”, en una geografía que se me antoja más propicia, más rica y
más vasta.
1.4
billones, es en apariencia una cifra larga, pero es que las necesidades son
tantas en materia de educación y salud, rubros que se llevan el 75% del presupuesto
estimado, que duda uno cómo puedan concretarse el resto de programas, cuando
para las vías no hay todavía un cuantía señalada y cuando para el denominado “Capital
Social” el total para 4 años es de 77.637 millones de pesos, para deporte,
recreación, cultura y otros; una suma que parece mucho pero que en realidad es nada.

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