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lunes, 19 de noviembre de 2012

PREDICAMENTO



Y tuve la fortuna de ir a la escuela, donde me enseñaron algo de ciencia que me ha permitido ver algo de luz, pero también aprendí algo de lógica y algunas leyes, que me desvanecieron la fe.

James Cifuentes Maldonado.

A DIOS LE PIDO.


 El concepto de Dios como entidad superior simplemente es una necesidad, no tanto para explicar el origen de la creación sino para generar una respuesta y una esperanza ante el misterio de la muerte. En algunos la idea de Dios es una construcción moral aprehendida o incluso autoimpuesta,  que la han llamado religión,  estratégicamente útil para regir sus actos dentro del círculo vicioso que forman la virtud y el pecado, con la ilusión de morir algún día perdonados y, por que no, con un boleto al paraíso.

James Cifuentes Maldonado.

LA PARÁBOLA DEL MOCO


Por: James Cifuentes Maldonado.

Esta mañana tuve una experiencia trascendental con mi hijo Felipe; resulta que estábamos reclinados en el piso de su cuarto, jugando con los carritos nuevos de impulso que nos ganamos en una promoción por la compra de unas pilas, ayer en un centro comercial, pero eso no es lo relevante, lo particular es que el juego consistía en que Felipe deslizaba sus carritos por mi cuerpo como sí este fuera la carretera; de pronto, luego de recorrer mis extremidades, al llegar a mi cara, mi hijo se me queda mirando, fijamente y con gesto de interrogación y curiosidad; cuando intenta llevar su mano a mi cara yo reacciono, me toco y me doy cuenta que tengo, afuera de mi nariz, un elemento extraño; al cerciorarme con el tacto, con algo de pánico confirmo que, lo que Felipe ha notado en mi, efectivamente es un corpúsculo rebelde y no tan pequeño, proveniente de mis fluidos nasales,.... que horror, obviamente, en un movimiento rápido me deshice del mismo, no tengo ni idea donde fue a parar. 

MORALEJA. Mi hijo por su inocencia no tuvo reparo en tratar de tomar con su mano lo que para cualquiera es motivo de gran repugnancia y escrúpulo, esto indica que todas nuestras resistencias, fundadas o no, razonables o no, son aprehendidas y corresponden a conceptos preconcebidos, elaborados por otros e insertadas en nuestra cabeza por la vía del convencionalismo y determinan el rumbo de nuestra vida. Lo del moco es lo de menos, es apenas una alegoría, impertinente por demás, lo verdaderamente importante es tener claro que con nuestros comportamientos transmitimos a nuestros hijos todas nuestras fortalezas y valores, pero también todos nuestros vicios y debilidades, nuestros miedos e indecisiones, y muy especialmente nuestros prejuicios. 

Tenemos la tendencia a pretender que nuestros hijos no exploren y se abstengan de hacer aquellas cosas que significan algo de riesgo, incertidumbre o aventura, guiados sólo por nuestra propia experiencia, frases con un permanente ¡NO! se escuchan diariamente en nuestras casas: no hagas eso, no te subas allá, no bajes las escalas, no saltes del muro, no toques la vitrina, no corras, no grites, no te ilusiones con esa muchacha o ese muchacho, son las advertencias que solemos hacer a nuestros hijos, frases que tienen efectos imperceptibles ahora, pero que son determinantes para el resto de la existencia de los seres humanos. 

La cuestión no es que los hijos hagan lo que se les venga en gana, sin cuidado y sin disciplina, la cuestión es que actúen y que conozcan el mundo, ojalá de nuestra mano, con la seguridad de nuestra guía, protección, autoridad y consejo. La cuestión es que tratemos en lo posible, de estar siempre ahí, para enseñarles y de paso aprehender con ellos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

El EJEMPLO

Por: James Cifuentes Maldonado.

Dar buen ejemplo es un gran compromiso y una fortuna cuando se logra impactar el pensamiento de al menos una persona, porque el ejemplo es una cadena que lleva a resultados inimaginables. Lo más importante de dar ejemplo es que el primer ganador es uno mismo. Hagamos un cruzada entonces para dar ejemplo. Seamos padres ejemplares, hijos ejemplares y ciudadanos ejemplares. 

Pero hay una cuestión y es que debemos tener claro que entendemos por buen ejemplo, porque generalmente la sociedad nos confunde e invierte los valores de tal forma que lo bueno nos parece raro y lo malo se vuelve el referente; porque todo el tiempo estamos rodeados de una fuerza que nos quiere hacer fracasar a través del mal ejemplo. Porque este mundo es tan salvajemente mezquino y competitivo que sea recrea y se solaza en nuestra desgracia. Sólo nos salva el amor, por eso el amor es el mejor ejemplo, el amor es el principio de todo. 

Yo invito a quienes son padres y a quienes no lo son a que hagan el siguiente ejercicio: miren fijamente a su hijo o a cualquier niño, asumiendo que ustedes son los padres y responsables de ese niño y por lo tanto que su seguridad, protección y futuro dependen de ustedes; concéntrense en la expresión tierna e inocente de ese niño y supongan que ustedes quieren que ese estado se prolongue por toda la vida sabiendo que ello dependerá de sus actos porque ese niño copiara todo lo que ustedes hagan. Quédense así por un rato, en silencio y luego saquen sus conclusiones. 

Es muy posible que ustedes descubran que no pudieron evitar pensar en todas las cosas negativas y todos los defectos de su ser y de su actuar que usted debería eliminar o atenuar para poder mantener seguro a ese niño y garantizar que será una buena persona cuando sea adulto; con ese momento de verdad y de reflexión usted comprenderá como nunca que es lo que debe hacer y dejar de hacer para que el niño reciba el mejor ejemplo.