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lunes, 9 de febrero de 2015

VALORIZACION Y MOVILIDAD, DOS CORCHOS, UN REMOLINO.



Por James Cifuentes Maldonado


El Director de la Policía, General Palomino, ha propuesto el “Pico y entrada” para las jornadas laborales en Colombia, para evitar que las vías y los sistemas de transporte de las ciudades más grandes colapsen en las horas de congestión. Eso está bien, pero habría que precisar que la problemática de la movilidad en el país tiene distintas dimensiones y causas, comparando entre ciudades grandes y pequeñas.


En Bogotá el modelo de transporte masivo basado en Transmilenio, tan exitoso y tan replicado en otras partes, como solución intermedia, ya se agotó y no es eficiente, por los inmensos flujos de pasajeros y por el alto grado de intervención del espacio, porque, así los buses sean más grandes y por lo tanto transporten mucha más personas, no dejan de estorbar y ocupar los carriles de los demás vehículos particulares y públicos, aspecto igualmente sensible en Pereira, donde las arterias por donde transita el MEGABUS se redujeron a un solo carril, como sucede en las carreras octava y décima, sin contar con la gran cantidad de giros prohibidos. No quiero decir que si Bogotá pide a gritos un METRO, en Pereira también tengamos que construir uno, porque los volúmenes de tráfico no son los mismos, aunque no puedo evitar la fantasía de imaginarlo. 

La otra noticia es la polémica que ha causado el cobro de valorización en Pereira, frente a la cual muchos políticos, a mi juicio, no salen bien librados; es un hecho que el origen de los problemas que tenemos de movilidad es la falta de infraestructura vial, que nos resta competitividad en muchos otros frentes como el productivo; nada nos ganamos con una urbe muy bonita y bien ubicada en el triángulo del café, pero que solo tiene dos avenidas para transitarla, con inocultables cuellos de botella que exigen la construcción de varios puentes y glorietas; por ello, oponerse de plano al cobro de valorización para desarrollar proyectos que son urgentes, es hipócrita y es tratar de tapar el sol con un dedo. Varios políticos consultados, en su demagogia, coinciden en afirmar que las obras por valorización son inoportunas, bajo el pretexto de que no hay plata, cuando la verdad es que plata nunca ha habido y la razón de fondo es que es muy incómodo hacer campaña con la pirinola en “todos ponen”, porque eso no da votos, y resulta más fácil hacer populismo vendiendo humo, atravesándosele al desarrollo.  

La infraestructura vial es un tema que debe abordarse con la seriedad y los consensos que requiere una ciudad como Pereira, donde el mayor problema es que no hay por donde transitar, se necesitan obras y la plata tiene que salir del alguna parte.