Traductor

sábado, 12 de mayo de 2018

LA MAMA


Como es posible que mañana sea un día muy ocupado, desde ya envío mi saludo a todas las damas de esta comunidad que han tenido la compleja pero maravillosa experiencia de ser madres; pero muy especialmente para aquellas valientes a las que les ha correspondido sacar sus hijos adelante solas, sin el respaldo de un compañero; entre esas Maria Marleny. 
Un reconocimiento público, que se queda corto para LA MÍA MAMA, que todavía tiene intensas jornadas, ya no con lo hijos sino con los nietos. Para estas madres no hay gesto ni regalo que compense todo lo que hacen. Es como si sus fuerzas no tuvieran límites y su corazón no tuviera fondo. 

Por supuesto mi gratitud para la madre de mis hijos; es difícil encontrar tanta consagración al cuidado de la familia en estos tiempos modernos. Es admirable como lo hace ella. 

C A R M E N


De nuevo se nos demuestra lo frágiles que somos y cuán repentinamente se nos puede extinguir la llama de la vida, por más vigorosa que se le vea. En el azar de cada día, la partida de un ser querido nos llama siempre a reflexionar sobre el sentido de la existencia, el objetivo del ser y el significado de ya no ser. 

Presento excusas a los amigos con los que tuve el punto de encuentro y la experiencia de interactuar con Beatriz Echeverri Uribe, La Mona, como algunos solíamos decirle, porque no alcancé a llegar a la última ocasión con ella, por lo menos la última en este mundo; la misa de su funeral, ayer. 

No la conocí tanto como quise; pero 15 años de compartir la profesión de abogado y muchas metas logradas en Telefonica de Pereira fueron suficientes para poder dar fe de un ser humano en toda la extensión de la palabra. 

Sencilla, ejecutiva, y sin rodeos, La Mona me enseñó el poder de lo simple y la conveniencia que a veces tiene ir directamente al punto. 

Éramos bien distintos y en algunas ocasiones nos vimos en posiciones divergentes, pero fue justamente en la diferencia donde se sustentó el inmenso valor de compartir con ella. 

A Luis, su esposo, a Susana y a Federico, sus hijos, mi sentimiento de solidaridad y un abrazo afectuoso en la distancia; toda la resiliencia y la fuerza para afrontar este duro momento.


James Cifuentes Maldonado