Por James Cifuentes Maldonado
Yo que compartí con Fabricio Plazas Patiño, una etapa bien vibrante de la juventud, cuando todo el ímpetu, la fuerza, la rebeldía, la locura y las ganas de vivir de prisa nos llegaron al unísono, nunca imaginé un momento como el presente, donde no solamente hemos acumulado años y achaques, sueños y frustraciones, sino que también nos hemos llenado de satisfacciones, como la que hoy el Flaco, indio purembará, de cariño, irradia en esta foto con su hijo, que a la legua se nota que es un gran chico.
Espero que Juan Carlos Cárdenas, Alan Fernando y Héctor Daniel Lerma, Faber Piedrahita (alias “Beber”) Juan Guillermo Tabares y Jairo Plazas, donde quiera que estén, y todos los que coincidimos en nuestro tobogán de los 90s, puedan tomarse una foto igual.
Mirando nuestras propias experiencias en perspectiva y sabiendo que nosotros fuimos capaces de evolucionar y salir adelante como hombres de familia, porque cada día tiene su afán y los ciclos son para disfrutarlos y superarlos cuando es justo, me convenzo que lo hemos hecho bien.
A pesar de los distractores y antivalores que la sociedad nos propone, no podemos descuidar la obligación de formar a nuestros hijos, como esa plastilina que nosotros alguna vez fuimos; darles la educación y los principios necesarios para que ellos puedan autodeterminarse de la mejor manera, cuando les llegue el turno, cuando cierren su propio ciclo de exploración y puedan ser, por encima de cualquiera otra cosa, BUENAS PERSONAS; Ya comprobarán que al final de la existencia eso termina siendo lo único que cuenta; para que nos hagan los reconocimientos ahora en vida y no cuando muramos.
La tarea nunca termina, pero siento que vamos por el rumbo apropiado. Un abrazo Flaco para ti y para Sandra, y felicitaciones a Sebastián, por su cumpleaños. Por supuesto, un saludo para Lida, la mujer que me ha hecho sentir más orgulloso de ser lo que soy,… sin ser del otro mundo.
