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lunes, 17 de noviembre de 2014

POR QUÉ EL INDIO Y POR QUÉ EL PATO



Por solicitud de una amiga, explico mi relación con el Indio y el Pato y la razón de que sean la imagen y el medio de mi experimento literario; por qué ahora son los protagonistas de mi blog. 

El Indio y el Pato, representan la dualidad que convive en todos los seres humanos,  la dicotomía en la que nos debatimos permanentemente para que el mérito de la vida no sea simplemente existir o sobrevivir sin sabor o sobresalto. Para mi gusto, Indio y Pato, simbolizan los dos mundos en los que nos movemos para que las cosas tengan sentido. El arriba y el abajo necesarios para completar la perspectiva de todo lo que tenemos que ver.

Somos noche y somos día, somos tormenta  y somos calma, somos bondad y somos maldad, porque en nosotros habita Dios en su eterna lucha con el Demonio. Con los estímulos apropiados somos hielo y somos fuego, somos paz y somos guerra; somos corazón romance y poesía o somos meros animales y solo hormonas; somos sal y somos dulce y en ocasiones solo amargo; somos preguntas  y somos respuestas, somos acciones y reacciones. Somos cualquier cosa que el mundo quiera que seamos y,....de vez en cuando....somos lo que en verdad queremos.

El Indio representa la sabiduría reposada y simple de lo natural, la espontaneidad de las ideas libres y sin aderezos ni conservantes. Pero este no es cualquier Indio, tiene la mesura, la mística y la calma de un chamán que cura el alma y resuelve las curiosidades del Pato.   Por su parte el Pato representa la impertinencia, la celebridad, el chiste flojo, la alegría del cascarrabias y el carácter de quien no se conforma con el orden establecido.  El pato  es la fuerza pero también la nobleza que muy pocos le reconocen.

Esos son pues, el Indio y el Pato, que en sus coloquios conversan lo que yo pienso.  Pudieron haber sido un monje y un burro, o un ángel y un arlequín, pero da igual, el concepto es el mismo.