Ciclismo.
Por: James Cifuentes Maldonado.
Es un hecho que las disciplinas
deportivas que más lustre y más reconocimiento le han dado a Colombia son el
boxeo y el ciclismo, actividades cuyos protagonistas, en principio, surgen a
codazos a base del sacrificio y el esfuerzo individual y son por tanto esos
deportes los que más se han ajustado a las características y sueños de los
colombianos más tenaces y más humildes, con algunas raras excepciones.
Cada deporte a nivel internacional
tiene su elite, algunos son más organizados que otros, unos convocan más gente
y otros menos, hay deportes de las minorías acomodadas y hay deportes para las
masas, hay deportes tranquilos y hay deportes de alta exigencia física, hay
deportes que son como máquinas de hacer plata y otros que sólo producen méritos
y satisfacción.
Dejando al margen todas esas
connotaciones económicas, sociales, físicas, y hasta políticas, lo importante
es entender que en el caso particular del ciclismo hace ya mucho tiempo que los
Colombianos se ganaron un lugar en lo más alto a nivel mundial, abriéndose paso
entre las dificultades e incluso tapándole la boca a algunos enemigos.
El ciclismo es una de las
actividades más intensas y más exigentes, en todos los órdenes: a nivel
aficionado, a nivel profesional y a nivel olímpico, y en todos esos escenarios
los escarabajos colombianos han figurado y se han ganado un prestigio que se ha
sostenido en el tiempo desde los primeros éxitos de Cochise en Italia. Es decir
que los logros conseguidos no han sido accidentes, admitiendo además que no
sólo ello ha sido posible por el talento de los deportistas sino también al
apoyo que han brindado los patrocinadores, aunque a veces más y a veces menos,
según el momento, dependiendo de si el ciclismo está "de moda" al
calor de los logros de nuevas figuras.
Por lo anterior, llamo la atención
en cuanto que lo que han logrado ahora Nairo Quintana, Rigoberto Uran y todo el
contingente colombiano en el Giro de Italia, no es poca cosa, es algo
grandioso, que ha tomado dimensiones virales de reconocimiento gracias a la
difusión que permiten los medios de comunicación modernos, lo que no era
posible hace 40 años.
Imaginen qué pueden estar pensando
los italianos y la organización del Giro, al mirar las clasificaciones finales
de este año y observar a dos colombianos en el 1-2 de la general, un colombiano
como mejor escalador, un colombiano que además de líder general fue el mejor
joven, cuatro etapas ganadas por colombianos y un sin número de escapadas en
todas las etapas en las cuales casi siempre hubo colombianos. Esto además es
para poner a reflexionar a las grandes carreras y a los grandes equipos sobre
la importancia de contar con corredores colombianos.
Este es un nuevo cuarto de hora,
que hace justicia y consolida toda una historia de excelencia de Colombia como
protagonista de un gran deporte mundial como el ciclismo; por lo tanto es
importante que eso se sepa y se entienda y que no quede duda del inmenso
significado que tiene, para que, como nunca, nos sintamos orgullosos de ser
colombianos, de nuestras montañas y de nuestros escarabajos, que ahora también
se tragan las lomas y los llanos europeos. Y eso es mucho decir.
Todo lo anterior para concluir
diciendo que, no sólo de fútbol vive la humanidad y que en particular en
Colombia, es mucho más lo que nos han dado las bielas que los guayos y los balones,
así a la gente y a los medios se les olvide. Pero en fin "business son business” y ya se viene el mundial.