Por James Cifuentes Maldonado
Hay un ambiente de confianza y triunfalismo
en las huestes de Juan Pablo Gallo, de cara a la elección de alcalde en la
ciudad de Pereira, basada en el dudoso mecanismo de las encuestas, porque no se
sabe si con ellas se identifican las reales intenciones de voto o si son instrumentos
hechos por encargo y a la medida para inducir o desviar las intenciones de la
opinión pública, con el sospechoso despliegue que hacen algunos medios de
comunicación, porque, entre encuesta y encuesta y entre noticiero y noticiero
se maduran los candidatos, como se maduran los aguacates cuando los envuelven
en periódico.
Con todo lo bueno y lo malo que se les pueda
atribuir, la imagen de las 2 últimas administraciones se erosionó por cuenta de
la feroz oposición y muchos reclaman un nuevo aire, un nuevo impulso, y, como
están las cosas, cualquier dirigente bien aplicado y bien respaldado, no
solamente Juan Pablo Gallo, estaría en condición de generar ese cambio. Ahora, los
sondeos indican que hoy que esa posibilidad la tiene Gallo, pero las elecciones
no se ganan con muestras de opinión sino con votos.
Es bien sabida la capacidad de trabajo del
senador Soto y su gente, de la disciplina, el rigor y la constancia en la labor
puerta a puerta, en la recta final de sus campañas, por eso Israel Londoño tiene
intactas sus posibilidades y, si vuelve a ser alcalde, no debería haber celebraciones sino una
gran toma de conciencia sobre la descomunal tarea y el compromiso que el
partido de la “U” asumiría frente a la ciudad; hecha esta reserva, me alegraría,
porque existen importantes proyectos e iniciativas de ciudad que están en
marcha y que se deberían consolidar.
Mis afectos por el Barrio Cuba no me impiden reconocer
que el fenómeno y el liderazgo político surgido en el Suroccidente y que ha
sido hegemónico, hace ya más de 20 años, ha tenido su desgaste. Aunque no todo
ha sido tan fatal como lo pintan, es inocultable que se han dado cosas
cuestionables en las formas, en las estrategias y en algunas decisiones; específicamente
estimo que los equipos de gobierno de los dos últimos alcaldes, pudieron ser
mejor conformados.
Pareciera que en las últimas
administraciones, hubo mucha determinación y prioridad en la tarea de “cuidar
el queso”, descuidando la apertura de espacios suficientes para hacer acuerdos
y propiciar la concertación política necesaria para una mayor gobernabilidad,
siendo eso muy común en los gobiernos que se apalancan en la fuerza de un solo varón
político; por ello, indistintamente de los resultados del próximo 25 de octubre,
espero que en el futuro inmediato, Cuba y el Suroccidente de Pereira forjen nuevos
liderazgos, más frescos, y más incluyentes.
