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viernes, 16 de octubre de 2015

Encuestas si, con beneficio de inventario.




Por James Cifuentes Maldonado


Hay un ambiente de confianza y triunfalismo en las huestes de Juan Pablo Gallo, de cara a la elección de alcalde en la ciudad de Pereira, basada en el dudoso mecanismo de las encuestas, porque no se sabe si con ellas se identifican las reales intenciones de voto o si son instrumentos hechos por encargo y a la medida para inducir o desviar las intenciones de la opinión pública, con el sospechoso despliegue que hacen algunos medios de comunicación, porque, entre encuesta y encuesta y entre noticiero y noticiero se maduran los candidatos, como se maduran los aguacates cuando los envuelven en periódico.

Con todo lo bueno y lo malo que se les pueda atribuir, la imagen de las 2 últimas administraciones se erosionó por cuenta de la feroz oposición y muchos reclaman un nuevo aire, un nuevo impulso, y, como están las cosas, cualquier dirigente bien aplicado y bien respaldado, no solamente Juan Pablo Gallo, estaría en condición de generar ese cambio. Ahora, los sondeos indican que hoy que esa posibilidad la tiene Gallo, pero las elecciones no se ganan con muestras de opinión sino con votos.   

Es bien sabida la capacidad de trabajo del senador Soto y su gente, de la disciplina, el rigor y la constancia en la labor puerta a puerta, en la recta final de sus campañas, por eso Israel Londoño tiene intactas sus posibilidades y, si vuelve a ser  alcalde, no debería haber celebraciones sino una gran toma de conciencia sobre la descomunal tarea y el compromiso que el partido de la “U” asumiría frente a la ciudad; hecha esta reserva, me alegraría, porque existen importantes proyectos e iniciativas de ciudad que están en marcha y que se deberían consolidar.

Mis afectos por el Barrio Cuba no me impiden reconocer que el fenómeno y el liderazgo político surgido en el Suroccidente y que ha sido hegemónico, hace ya más de 20 años, ha tenido su desgaste. Aunque no todo ha sido tan fatal como lo pintan, es inocultable que se han dado cosas cuestionables en las formas, en las estrategias y en algunas decisiones; específicamente estimo que los equipos de gobierno de los dos últimos alcaldes, pudieron ser mejor conformados.

Pareciera que en las últimas administraciones, hubo mucha determinación y prioridad en la tarea de “cuidar el queso”, descuidando la apertura de espacios suficientes para hacer acuerdos y propiciar la concertación política necesaria para una mayor gobernabilidad, siendo eso muy común en los gobiernos que se apalancan en la fuerza de un solo varón político; por ello, indistintamente de los resultados del próximo 25 de octubre, espero que en el futuro inmediato, Cuba y el Suroccidente de Pereira forjen nuevos liderazgos, más frescos, y más incluyentes. 


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