Se ha retirado de su programa estrella uno de los referentes vivos de la radio en Colombia, Hernán Peláez Restrepo, quien luego de más de 20 años dice adiós a la Luciérnaga de Caracol.
Un talento extraño, difícil de igualar por su simpleza. Un señor del micrófono con un estilo propio basado en el comentario directo, al punto, a veces sin diplomacia y siempre sin hipocresía, pero sobre todo sin pleitesías, sin empeñar su credibilidad ni su nombre en nada que no fuera la comunicación y el servicio social.
En el recuerdo quedan los orígenes de las travesuras de Peláez al comando de un montón de locos, a mediados del Gobierno Gaviria (1992), en tiempos del apagón eléctrico, cuando por decreto amanecía más temprano y las familias de los barrios populares nos integrábamos, al anochecer, alrededor del dominó y el parqués, jugando y hablando, a la luz de la vela, con la luciérnaga en el fondo.
Punto alto queda para Gustavo Gómez, nuevo conductor del espacio noticioso y mamagallístico; periodista de academia, simpático, con buenos apuntes, ácido en su crítica y con algunos descaches.
