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jueves, 29 de mayo de 2014

CIRCULO VICIOSO

Por: James Cifuentes Maldonado.


A quienes, como Fernando Londoño, sostienen que Colombia no está en Guerra o que no hay conflicto y que los insurrectos no son tal sino meros terroristas, se les olvida  que una característica de la extrema derecha es no reconocer la realidad ni la diferencia y mucho menos que quienes se levantan contra el régimen establecido tienen una causa, los ultra derechistas parten del presupuesto de que todo está bien si ellos están bien, y que los que piensan lo contrario necesariamente son guerrilleros.   Olvidan que desde los comienzos de la humanidad todas las guerras han sido bárbaras y basadas en el terror, así en los tiempos modernos se hayan implementado instrumentos de humanización como los tratados internacionales, instrumentos que de todos modos se cumplen si a los estados les da la gana.

No niego que el desgaste de las FARC durante más de 50 años de conflicto es grande al punto de haber perdido legitimidad frente al pueblo, ya que no tienen ideario ni fines claros y sus prácticas son condenables. Es un hecho que las FARC no se tomarán el poder por las armas y hace tiempo que están desdibujadas y corrompidas, pero también es un hecho que, así sean sólo un puñado de hombres, el estado tampoco es capaz  de someterlas militarmente, al menos Uribe no pudo en  dos gobiernos de mano dura cuyos mayores logros curiosamente se vieron en la administración de Santos.

Siendo así el panorama y el circulo vicioso del conflicto, la salida solo puede ser política; política en la medida que podamos reconocer, con FARC y sin FARC, desde la derecha y desde la izquierda, con Uribe, con Santos, con Zuluaga o sin ellos, que Colombia no es Suiza ni es Noruega, que Colombia es una país mal repartido y con una gran deuda social.

Los gobiernos de derecha, como el que propone Uribe con su muñeco de ventriloquia suelen ahondar las brechas sociales, porque reprimen las voces de protesta, se solazan en el progreso que solo pueden amasar los grandes capitalistas en función de seguir creciendo sus capitales y le dan la espalda a los desposeídos y los llaman terroristas por el mero hecho de pedir igualdad de oportunidades y prosperidad democrática. 

Para Uribe sólo existe la obsesión de la seguridad democrática, léase el imperio absoluto de la autoridad por la autoridad, así sea negando y violentando las libertades individuales y las garantías constitucionales, por ejemplo con la promoción del paramilitarismo que desplaza pueblos enteros; chuzando teléfonos y correos y ejecutando falsos positivos, con muertos sacados de las zonas y segmentos más pobres, todo, en nombre del bien de la patria, porque por la patria se puede todo, eso es nacionalismo a ultranza y por eso es que Uribe es capaz de decir GRANDES MENTIRAS como las que dijo Hitler e incluso hacérselas decir a Zuluaga. Pero ojo que primero fueron solo mentiras, pero las GRANDES MENTIRAS solo se tapan con muertos.


Juan Manuel Santos no es mi santo de devoción, porque ni devoción tengo, pero para mí si es claro que el gobierno de una nación no puede darse por el capricho de un solo hombre, que lo hace todo, que lo dice todo, que descalifica todo, que nada le parece bien, con tal de atornillarse en el poder y seguir en el propósito de satisfacer su sed personal de venganza.  En cuestiones de gobierno y de nación no bastan los fines, son importantes los medios, pero sobre todo, son importantes las formas y el tonito, y de eso, el uribismo sabe muy poquito.  

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