Por: James Cifuentes Maldonado
Ha terminado el mundial de fútbol, para mi gusto el mejor de todos los
que he visto. El mejor por muchas
razones:
- A pesar de los amagos de revuelta por la insatisfacción social en Brasil por el inmenso gasto que demandó el certamen, la organización, por lo que se pudo ver en los medios, resultó excelente. Todo salió bien para los Brasileños, salvo por la debacle para su selección.
- El ambiente en Colombia ha sido sensacional, tanto por lo que se percibió en los estadios, en las calles, en las celebraciones y en la inusitada fiebre de fútbol que puso al Mundial como el primer y casi que único tema de conversación durante un mes.
- Un ingrediente especial de Brasil 2014 lo han puesto las redes sociales, ya que a través de ellas las personas vivimos el mundial en tiempo real, con una intensidad y una participación nunca antes vista, opinando y alentando.
- En lo deportivo, aunque no llegamos a la final, los resultados son de ensueño, un equipo que exhibió el juego más bonito con un balance preciso de colectividad y magia individual como la que brindaron James Rodríguez y Juan Guillermo Cuadrado.
- James Rodríguez ya era una estrella, lo que pasa es que el mundo no lo sabía y en este mundial lo conocieron y de qué manera; juventud, temperamento, talento natural, personalidad de ganador y seis goles para que los colombianos podamos presumir de que tuvimos al botín de oro y en particular una pintura de gol que hará inolvidable el partido con Uruguay en el Maracaná.
- Ha sido notable y refrescante la unión, la felicidad y el optimismo colectivo que ha dejado la decorosa actuación del combinado nacional, no solo por los resultados logrados ahora, sino porque deja un sabor de esperanza de que lo mejor está por venir, tanto que dan ganas de empezar ahorrar y tomar clases de ruso, para acompañar a Colombia en el próximo mundial.
Lo feo:
- Algunos arbitrajes que incidieron en los resultados y le cambiaron el rumbo a algunos equipos, particularmente a Colombia, porque quedó más que demostrado que Brasil no tenía méritos para llegar más allá de los octavos. Para ponerlo en términos justos, Colombia “brilló” por su ausencia en las finales y Brasil hizo un oso descomunal.
- El mordisco de Luis Suarez, pero más cuestionable que la acción del jugador resultó la actitud de muchos uruguayos encabezados por su presidente Pepe Mojica, que se empeñaron en excusarlo y en querer tapar algo que todo el mundo vio, lo cual es una falta de respeto.
- La displicencia y la poca gallardía de Lionel Messi en la premiación. Eso confirma la fama de arrogantes y soberbios de los argentinos, porque en la derrota también se mide la grandeza de los seres humanos.
Por fortuna me equivoqué y la fuerza que le hice a Argentina no surtió
efecto, de haber ganado los albicelestes hubiera sido primero una gran
injusticia y segundo hubiera sido el título más desteñido para una selección
cuyo mayor mérito fue pararse bien en la cancha, pero nada más.
Alemania es un campeón sin controversias,
inobjetable, porque fue compacto y consistente durante todo el mundial, incluso
se sobrepuso a los apuros que le hicieron pasar Ghana y Argelia. Alemania campeón deja la tranquilidad de que
el desenlace fue coherente, ganó el mejor, lo demás hubiera sido un accidente
que hubiera deslucido un gran mundial, el mejor mundial.
A quienes polemizaron conmigo en la discusión
sobre si a Colombia la sacaron del Mundial en el partido con Brasil, les doy algo de razón, porque aunque es un incierto lo que hubiera sucedido con un árbitro más
aplicado y un rival más dedicado a
jugar, es cierto que en el juego como en la vida, los detalles cuentan y cambian
el rumbo de la historia. Así mismo les
concedo razón a quienes me llevaron la contraria en mi idea regionalista de que
un equipo suramericano ganara el mundial por ese mero hecho geográfico, extradeportivo y por lo tanto irrelevante.
Argentina campeón hubiera sido el mundo al revés,
tan indigno como el Balón de Oro que hoy le dieron a Messi como premio de
consolación, que de consolador no tuvo nada.
Ojalá el señor Alvaro López Bedoya, tenga un asomo de sensatez y facilite la llegada del nuevo huésped, porque para colmo de males, además de que ni raja ni presta el hacha con el Deportivo Pereira, de su disposición depende que la Aguilas sobrevuelen en nuestra ciudad. Pero esto ya será otra historia de la que nos ocuparemos en su momento, porque ya veo el falso dilema que muchos plantearán, de seguir a un nuevo equipo profesional venido de otra parte, mientras que el Deportivo de Pereira, con una historia larga y sufrida de más de 70 años, sin éxitos, se desvanece en sus dificultades deportivas y económicas.
Nota al cierre:
Cuando ya ha caído el telón de Brasil 2014, muchos aficionados al futbol
que lo fueron espontáneamente en esta edición por la euforia causada por la gran actuación de Colombia, entrarán
en modo reposo, hasta que arranque la
nueva eliminatoria y Colombia ratifique su presente y su futuro de cara a Rusia
2018. Otros aficionados con mayor vocación, nos ocuparemos nuevamente de los torneos domésticos y particularmente muchos pereiranos volveremos la mente y la
mirada a la triste realidad del Deportivo Pereira, amenazado por el
fantasma de la liquidación forzosa, confirmando
amargamente que el peor de sus males ni siquiera es haber descendido a la categoría
B.
Para mañana lunes se reúne la asamblea de la Dimayor que dentro de su
agenda tendrá decidir si acepta el cambio de plaza de las Aguilas Doradas de Itagüí, que pretenden instalar su nido la querendona, trasnochadora y morena.
Personalmente sigo con interés esa noticia porque no se justifica que una plaza fubolera como la
nuestra, con semejante monumento como lo es el estadio Hernán Ramírez Villegas
no tenga un equipo digno que seguir y un buen espectáculo que ver domingo a
domingo.
Ojalá el señor Alvaro López Bedoya, tenga un asomo de sensatez y facilite la llegada del nuevo huésped, porque para colmo de males, además de que ni raja ni presta el hacha con el Deportivo Pereira, de su disposición depende que la Aguilas sobrevuelen en nuestra ciudad. Pero esto ya será otra historia de la que nos ocuparemos en su momento, porque ya veo el falso dilema que muchos plantearán, de seguir a un nuevo equipo profesional venido de otra parte, mientras que el Deportivo de Pereira, con una historia larga y sufrida de más de 70 años, sin éxitos, se desvanece en sus dificultades deportivas y económicas.

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