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viernes, 4 de julio de 2014

Soñamos un sueño insospechado.



Por: James Cifuentes Maldonado.


Es cierto el sueño ha terminado, pero ¿el sueño era este que nos regalaron o eran otras las aspiraciones? Me temo que nuestra selección nos dio más de lo que pudimos haber imaginado. Difícilmente hace tres semanas alguien en Colombia podía pensar que terminaríamos en cuartos de final, como protagonistas del mundial de fútbol 2014, haciendo cuentas de llegar a la última fase e incluso afirmando que podíamos ser campeones, porque teníamos con que; y es que la historia de futbol colombiano estaba tan huérfana de éxitos que lo único que teníamos para mostrar era el 4:4  con Rusia en Chile 1962 y el gol olímpico del mítico Marcos Coll. 

Ahora tenemos un equipo sorprendente y un puñado de figuras que aseguran el recambio de esos titanes que ya están en retirada, porque  admiramos la genialidad de James, Cuadrado y Quintero, pero también la verraquera de Yepes y el profesionalismo de Mondragón, además de la entrega  del resto de integrantes de la plantilla que están a medio camino de su vida deportiva y tienen mucho para dar. 

Tenemos una muy buena selección, y para rato.  A diferencia de otros procesos, ahora contamos con profesionales que tienen claras las formas y  el camino para llegar a la consagración en proyectos de largo plazo, además de la jerarquía que da jugar en las mejores ligas del mundo. En partidos como el de hoy es imposible no imaginar cómo hubiera sido tener al tigre Falcao en la cancha, ese tigre que no lo asustan los escudos de los equipos más grandes ni los apellidos de los jugadores más caros.

Aunque me concentré en el pensamiento positivo y me negué a sacar balances antes de que se jugara el partido de hoy, yo era consiente que no era fácil porque el rival no era el campeón del torneo de solteros y casados de fin de año, no, el rival era Brasil, Pentacampeon del mundo, jugando en su propia casa.

Inicialmente quedé con la sensación que nos eliminaron por un error que nos costó un gol, pero no es así, los errores son corrientes en el juego, unos son determinantes y otros no. Lo verdaderamente cierto es que nuestra selección se equivocó muy poco y eso precisamente le permitió hacer un notable papel y llegar hasta donde llegó, dejando la imagen de ser la mejor.

Hoy si, como nunca, aplica la frase aquella del filósofo Maturana, con la diferencia que habiendo perdido, un solo partido,  lo que ganamos ahora no fue poco; Ganó el prestigio del fútbol colombiano y ganó todo un país en amor por la patria, que es amor por nosotros mismos. Eso nunca lo olvidarán nuestros hijos, sobre todo aquellos, los más chicos, que apenas despiertan y viven un país diferente y una nación llena de fervor y orgullosa de sí misma.

QUE VIVA COLOMBIA

Notas al cierre:

Yo opino que el arbitro de Brasil -  Colombia, fue tolerante en general con el juego fuerte, pero no incidió en el resultado final.  Obviamente hubiera sido ideal un equipo brasilero mas concentrado en jugar que en pegar, pero estaban desesperados. 

Lamentable al final lo de Neymar, con su vertebra toteada y nadie le  creía. 

Maravilloso el reconocimiento a James un señor 10.  

Que viva colombia y que vivan todos los embajadores que nos han representando como estos 23 valientes de la selección, comandados por un humilde maestro argentino, quien  lo creyera. Lo que no se hizo con bolillo se logró con mística y paciencia.  


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