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miércoles, 27 de mayo de 2015

15 Preguntas sobre la paz, que pueden ser mil.



Por James Cifuentes Maldonado


1.      ¿Será que la seguridad y el progreso, sin costos sociales, son una utopía?


2. ¿Cuántos colombianos tienen que desaparecer y morir para que los otros colombianos vivan en paz? 

3. ¿Por cuánto tiempo más podemos sostener que no hay conflicto interno? 

4. Sea lo que sea que esté pasando, que no permite que este país se abra al pleno desarrollo, ¿por qué no podemos acabarlo?

5. ¿Será que, haciendo punto aparte con la guerrilla, cuyos motivos, objetivos y discursos entraron en contradicción, los colombianos no tenemos motivos para reclamar un país mejor? ¿Será que todo está bien y que no hay nada por hacer?

6. ¿Podemos vivir en paz, sencillamente porque los muertos y los desaparecidos no son nuestros amigos o parientes? 

7. ¿Podemos vivir tranquilos en la paz de la ignorancia o en la paz de la indiferencia?... ¿y qué diremos y qué haremos cuando la tragedia toque nuestra puerta? 

8. ¿Estamos dispuestos a poner nuestra cuota de sacrificio, víctimas sacadas de nuestra propia casa, para que siga la seguridad y para que siga el progreso en un modelo de Estado represivo? 

9. ¿Será que es precisamente la cuota de sacrificio en vidas humanas la que sustenta la figura de la seguridad democrática? ¿Somos tan brutos que no hemos entendido esa “simpleza”?

10. ¿Es posible "democratizar" el terror, la violencia y la muerte? ¿Tiene la barbarie una justa dimensión o una justa asignación? 

11. ¿Será que la educación, los servicios públicos, la justicia, la lucha contra la corrupción, la equidad, el buen uso del presupuesto, las obras bien asignadas y bien ejecutadas, no son “armas” suficientes para construir un país mejor?

12. ¿Hasta cuándo seguiremos engrupidos con el dudoso paradigma de que Chile, es la nación más desarrollada de Suramérica por la mano fuerte de Pinochet? 

13. Si en Chile el Estado reconoció 40.000 víctimas, habiendo quedado un 70% de los casos estudiados sin reconocer, por cuestiones de requisitos, ¿cuántas víctimas deben admitirse en Colombia, donde ya perdimos la noción del tiempo en el conflicto y la cuenta?

14. ¿Será que Colombia se quedó a mitad de camino entre la dictadura y la democracia? ¿será que, en ese limbo, la mitad de los colombianos se acomodaron y la otra mitad se acostumbraron? Y… ¿Será que eso es lo más perverso que nos está pasando?

15. ¿Será que, para alcanzar la paz, debemos llevar el horror a mayores extremos que los ya vividos? ¿Será que no hay más remedio?


Amigo lector, lo invito a reflexionar sus propias preguntas, aunque, como en mi caso, no tenga las respuestas, sin embargo, estar consciente y cuestionarse sobre la situación del país, ya es un buen comienzo. 








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