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jueves, 21 de abril de 2016

Lo que vi en los 90 de la Cámara.





Por James Cifuentes Maldonado

La Cámara de Comercio de Pereira celebró la semana pasada sus 90 años de existencia con un acto emotivo y bien organizado en Expofuturo, donde, más allá de homenajear a unos pereiranos ilustres, se hizo un gran reconocimiento de Pereira como ciudad cívica y emprendedora; la exaltación fue para la "Pereiranidad"; muchos de los que estuvimos allí sacamos pecho, no tanto por la representación que tenemos en el gobierno nacional y la presencia del Presidente, lo cual fue circunstancial, sino porque, contar la historia de la Cámara de Comercio es contar la génesis y el desarrollo de una ciudad como la nuestra, que no para de crecer y que, con los actuales proyectos en el campo de la logística y el turismo, se consolida como la capital del Eje. 

La asistencia resultó nutrida, aunque dijeron algunos maliciosos, que tomaron vino y comieron pasabocas sin contenerse, que la gran convocatoria se debió a que la organización invitó  hasta “al perro y al gato”; yo creo que debe ser cierto porque hasta a mí me llevaron, pero eso, más que un reproche, debe ser un mérito ya que, un acontecimiento gremial como estos en una ciudad de comerciantes como Pereira, que debe su pujanza al comercio, mal hubieran hecho la sociedad y sus dirigentes con el desaire, por mera pataleta o antipatía política con la numerosa comitiva de la Casa de Nariño.

Dada la magnitud del evento, el dispositivo de seguridad fue mayúsculo al punto que, a quienes llegamos tarde, nos tocó parquear casi en la 30 de agosto, por ello me perdí varios discursos.

El embajador Rodrigo Rivera, muy apreciado por la concurrencia, en una intervención muy piadosa y muy familiar, reivindicó su gestión en Bruselas, donde logró que el único requisito para que los colombianos, podamos visitar Europa sea tener el pasaje y euros para gastar.

Nuestro juvenil alcalde, la hubiera sacado del estadio por su fluidez y por su aplomo, sino hubiera sido por su lapsus en el que llamó empresarios “insípidos”, por decir incipientes, a los pioneros del comercio en Pereira, sin embargo dejó una buena impresión.

El presidente Santos no desaprovechó la oportunidad para dejar claro, in extenso, que no todo va tan mal como dicen y que ha sido el gobernante que más ha hecho por la paz en Colombia; que el proceso con las FARC y el ELN no tiene vuelta atrás, aun con todo lo que falta. Sin que Juanma terminara, vi que varios uribistas “pura sangre” no aguantaron y abandonaron el recinto.

 Los créditos para Mauricio Vega Lemus, actual presidente de la Cámara; piloso, entusiasta y esmerado, como ninguno, en la proyección de nuestra tierra y muy bien relacionado por los lados de Bogotá.

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