Traductor

domingo, 1 de abril de 2018

Lo que verdaderamente importa



Por James Cifuentes Maldonado
 
Ayer en la radio escuché una entrevista maravillosa, una historia de vida de esas que uno necesita repasar con alguna frecuencia, para no perder el sentido de lo que somos; muy propicia como testimonio para nuestros hijos, que si la lógica impera en los hogares de hoy, han enfrentado una existencia muy diferente de la que debimos afrontar nosotros, no solo por el tema de los recursos escasos sino porque el entorno actual es mucho más propicio y más garantista para ellos, al punto de que puede llegar a atrofiarlos, no solamente en el cuerpo, sino, lo que es peor, amenaza con no dejarles desarrollar la mente y el alma.

Miriam Fernández, una española de 28 años, cuenta un relato que muy pocos pueden; se ha abierto camino en un mundo que le ha sido adverso desde cuando nació, superando los diagnósticos médicos que la condenaban a la inmovilidad por causa de una parálisis cerebral que hacía que sus piernas no respondieran para apoyarse y menos para caminar.

Con el apoyo familiar, con mucha terapia, con un caminador y un inquebrantable espíritu de superación, Miriam estudió y se graduó, luchando contra los prejuicios; pero no se detuvo ahí, además se hizo nadadora, pero no una más, porque llegó a ser campeona nacional en su país; ahora es cantante y de tanto mostrar y contar su historia se ha convertido en una activista y conferencista de la vida, que toca a nuestras puertas para hacernos una pregunta ¿Qué es lo que en verdad importa?

Los jóvenes de hoy, y en muchos casos los adultos, no saben hasta dónde pueden llegar o no saben de qué pueden ser capaces, con el privilegio de tener todas las facultades físicas, un mayor apoyo y una economía más solvente. Es absurdo pero nuestros chicos se bloquean y se trauman porque deben ir a la tienda caminando, porque se dañó el WiFi o porque no hay agua caliente, y lo más grave no es eso, sino que los papás nos desesperamos con ellos.

Respondiendo la pregunta de Miriam, lo que verdaderamente importa está por dentro; está en las ganas de vivir y de valerse por sí mismos, atributos con los que todos nacemos pero que muchas veces no dejamos que afloren en nuestros hijos, porque creemos que amarlos es sobreprotegerlos, que nuestra misión como padres es no dejarlos sufrir, que todo lo tengan, que nada les falte; simplemente porque son “mi muchacho” o “mi muchacha”, cuando en realidad no son nuestros, cuando se deben a ellos mismos, y de nada servirán nuestras alcahueterías cuando deban enfrentar el camino a solas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario