Por James Cifuentes Maldonado
Ella también cumple sus años en ese tiempo extraño
para las celebraciones que es enero, cuando nuestros parientes y amigos están
saliendo del agite y la resaca de la Navidad y el fin de año; pero nada, con
Ella también estamos de fiesta, con la mejor forma de celebrar que puede darse
por estos días de pandemia y limitaciones, a manteles, en la mesa. Con Ella
celebramos no solo su nacimiento sino la fortuna de seguir vivos y estar
juntos, con los retoños, los hijos que vinieron para completar la causa y dar sentido
a esa difícil pero gratificante empresa que es formar una familia.
Ella llegó, hace ya muchos años, en mi segundo tiempo, que espero sea el definitivo, porque hubo un primer momento, uno muy importante en mi juventud, pero esa es otra historia de la que quizás algún día les hable.
El hecho es que la vida es como un rio en el que a veces tenemos el control y navegamos y en otras simplemente nos lleva, en un permanente flujo de cambios y cosas nuevas, cerrando unos ciclos y abriendo otros, a veces casi que en simultánea; sé muy bien lo que implica decir esto, pero lo asumo lo más honestamente que puedo, porque a mí particularmente me dio muy duro el predicamento de soltar en un lado para asirme en otro, soy un hombre de profundos arraigos. El hecho es que Ella y yo convergimos, nos encontramos y con algunos traumatismos salimos adelante y acá estamos, y eso lo justifica todo.
Que ambos seamos capricornianos es una mera anécdota que me hace poner en duda la veracidad del horóscopo, porque dudo que haya dos seres tan diferentes como Ella y yo; nuestras diferencias van más allá del simple hecho de que las mujeres son de Venus y los hombres son de Marte; Ella, con sus fobias y sus escrúpulos pero también con su sentido práctico, con su obsesión con las programaciones y los horarios, con su permanente preocupación de que lo hay que hacer se haga, con el extremo celo en el cuidado de los chicos, llegó para cerrar la brecha y hacer que las cosas en mi casa funcionen. No es esta la ocasión para hablar de mis virtudes, pocas, pero si de lo importante de haber hallado en Ella mi mejor complemento.
No todo ha sido rosa ni ensoñación, pero por lo menos estamos en esa fase en que ya no tenemos dudas de lo que queremos o de para dónde vamos, ni con quién, por lo menos yo no las tengo; por encima de todos los sentimientos que Ella me produce, hay uno en particular que hoy me mueve y es el inmenso compromiso de ir hasta el final, pase lo que pase, porque ya no somos un ensayo ni un tiro al aire, somos una realidad, con todo lo bueno y lo no tan bueno que toda pareja debe afrontar, cuando decide hacer el viaje juntos, como Ella y yo lo hicimos, en este camino a medio andar.
Hoy y siempre quiero que Ella sea feliz, pero si yo logro ser uno de los motivos de esa felicidad, mucho mejor.
Ella.

Feliz cumpleaños LD, y que lindas palabras, para aquella mujer que te ha dado lo mejor tus hijos y lo más bello el amor y la familia.
ResponderEliminarJames que buen escrito y la Barbie se lo merece. Ella es una persona muy especial y solo les deseo a los felicidad, amor, salud y prosperidad.
ResponderEliminarJames que buen escrito y la Barbie se lo merece. Ella es una persona muy especial y solo les deseo a los felicidad, amor, salud y prosperidad.
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