Por: James Cifuentes Maldonado
Dicen que los buenos recuerdos son aquellos que nos hacen sonreír; pues bien, yo tengo tantos buenos recuerdos que cuando me llegue el momento de sentarme en la banca del parque o en la mecedora, los evocaré todos, y sonreiré tanto, que la gente pensará que he perdido el juicio.
En efecto, lo que con
optimismo avizoro, podría confundirse con demencia senil, pero en
realidad es mi teoría sobre la conducta de muchos viejos en su ocaso, cuando nadie
los entiende; tan simple como que ellos se desconectan de su
presente, que ya no es tan pleno, como un mecanismo de defensa del cerebro, y
vuelven a vivir, recordando los mejores pasajes de su existencia, muchos de los
cuales no se pueden revelar ...Y recuerdan y recuerdan, e incluso se
comportan como en sus recuerdos, hasta que el cuerpo pide descanso y
regresan al origen, al reposo del espacio y el silencio, donde todo empieza y
todo termina, en este ciclo infinito de la materia universal.

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