Por: James Cifuentes Maldonado.
El padre Rafael García Herreros, todos los días en su minuto de Dios a
las 7 PM se despedía diciendo algo así como
“Dios mío, en tus manos colocamos
este día que ya pasó y la noche que llega”. Esta frase puede tener tantos significados
como uno quiera darle, por lo pronto a mí se me antoja que más o menos de esa
forma quieren despedir y dar sepultura al Deportivo Pereira. Es lo que se
desprende del oso peludo que hicieron los señores de la Empresa Talento Dorado,
dueña de la franquicia de Las Águilas Doradas, y las autoridades municipales en
la fallida rueda de prensa en la que habría de confirmarse el aterrizaje de la
nueva escuadra de futbol de la “A” en Pereira.
Y es que no haber tenido en cuenta las condiciones de uso del estadio no
era un detalle menor y sin embargo en la emoción de la noticia a todos se les
pasó. A los señores de las Águilas tal
vez porque llegaron con la idea de que le están haciendo un favor a la ciudad y
era, por tanto, natural pensar que el uso del Monumental Hernán Ramírez fuera gratis, y a la administración municipal sencillamente
porque así trabajan allá, con las tres velocidades del burro, porque en el
municipio la gestión es rogada y lo digo con conocimiento de causa.
Pero bueno, cayeron en cuenta que sin estadio no hay paraíso y el
alcalde, con la claridad, la determinación y la firmeza que le ha faltado en
muchas otras actuaciones, le cerró el paso a un posible peculado y le dijo a
todos “vístanme despacio que estoy de prisa” y sobre todo dejó claro que la
premisa es que, si las Águilas llegan, lo hagan para quedarse en un proyecto
estructurado a largo plazo y no como un escampadero.
Que venga un equipo de la “A” a
saciar el hambre de fútbol de los pereiranos, vale, pero que venga en orden y cumpliendo con las
obligaciones correspondientes y particularmente en igualdad con el equipo que
ya existe. Porque ojo, el Pereira en la “B” y las Águilas en la “A” son en teoría iguales, dos equipos
profesionales administrados y usufructuados por particulares que deben
retribuir por la utilización y el aprovechamiento de la infraestructura
pública. Es así de simple.
“El Pereira que ya pasó y las Águilas que llegan”, es la sensación que
le genera a uno esta aparente improvisación en el lanzamiento, pero
particularmente otro detalle, y es el inmenso parecido de la camiseta oficial
que han presentado los inmigrantes de Itagüí, y no es que quiera desde ya
sentar una posición de segregación al nuevo equipo, pero me parece que en este
aspecto han debido tener más tacto, porque una cosa es un equipo que nace en la
tierra como el Deportivo Pereira y que, aunque más mal que bien, ha representado
los colores de la ciudad y otra muy distinta un equipo que llega como resultado
de un proceso gestado en otros lares y que por tanto es ajeno y debe ganarse el
cariño y el reconocimiento de la afición pereirana y de toda la región, porque habrá de
comprenderse, como me lo dijera una amiga, el apellido de Pereira o de
Risaralda no puede conferirse así no más y estamparse en una camiseta, sin que
haya un proceso o unas condiciones mínimas de arraigo o de institucionalidad
que lo legitimen.
Este es el punto, por ello estimo prudente que inicialmente el recién llegado
se siga llamando como se llama, Las Águilas Doradas, ya veremos si las
adoptamos o no, para decir que son de Pereira o que son de Risaralda como yo interpreto
que lo desea el señor alcalde.
Y continuando con el “El Pereira que ya pasó y las Águilas que llegan”,
porque me desvié con lo del nombre y el apellido,
decía que en todo este movimiento de la llegada del equipo de Itagüí hay algo
extraño en lo que, quisiera uno estar equivocado, porque como lo manifestara un
conocido locutor deportivo de la ciudad,
el Niche Mosquera para ser exactos, pareciera que luego de tanto calvario con
el amado pero sufrido Deportivo Pereira y ante su inminente liquidación, el
señor Álvaro López le hubiera cogido la caña al presidente de las Águilas para
hacer la cesión de la plaza y aplicar el “quítate
tú pa ponerme yo” pero de una manera más sofisticada y soterrada, sin que pueda hablarse de una compraventa. Si
señores, así pudiera ser la cosa, ya que, aun anestesiados por el mundial y la
fiebre de fútbol que desató la brillante actuación de Colombia, los pereiranos,
luego del anuncio de la DIMAYOR, no
veríamos ningún problema en que se le apliquen los santos oleos a la
institución matecaña y de un día para otro los intereses de toda una hinchada
con toda una tradición se endosen a un nuevo equipo.
Pero me niego a esa teoría conspirativa y prefiero pensar que el
proyecto del señor José Fernando Salazar, dueño de las Águilas, es serio y que
es su intención no solo es pagar el derecho a piso en esta ciudad sino también hacer
un verdadero proceso, con un proyecto a largo plazo que conquiste a la
entusiasta, calificada y reconocida afición futbolera de Pereira. Y de su parte
que el señor Álvaro López con responsabilidad saque al Pereira del hueco en
donde lo dejó caer o que, si eso ya es imposible, termine el proceso
dignamente; yo prefiero lo primero, de hecho ya sueño con nuestro estadio en un
gran clásico Deportivo Pereira vs Las Águilas Doradas de Risaralda, “cómo fuera
eso parce”.
NOTA AL CIERRE.
A los apasionados hinchas del amado, del huracán, de la furia
matecaña que no ha mordido a nadie, del glorioso sin gloria, del Deportivo
Pereira, dentro de los cuales me cuento
como romántico empedernido, les pido con todo cariño, que depongamos esos
ánimos de descalificación que han
empezado a generarse, y que, sin renunciar al sentido crítico, le demos la
oportunidad a este nuevo proceso en el que cada quien decidirá si se monta o
no.
Lo más importante es que, de diferentes formas, la ciudad tiene mucho
para ganar, empezando por lo deportivo con la posibilidad de volver a ver y
disfrutar fútbol de primera, así como en lo económico porque el fútbol es una gran carpa que mueve mucho
dinero, no solo para los dueños sino para las miles de personas que participan directa
o indirectamente en el negocio, así sea vendiendo chorizos o papitas fritas en
los intermedios de los partidos, para citar un solo ejemplo.
Igualmente, estando vigentes en el primera categoría es un hecho que la ciudad gana
protagonismo a nivel nacional, porque definitivamente no es lo mismo la cobertura
de medios en la “A” que en la “B”, la “B” es un canaso, la B es como si a uno
lo mandaran para Siberia, con todo y que no puede negarse que el torneo de
ascenso cada vez se vuelve más competitivo, por eso es que precisamente cada vez se vuelve
más difícil salir de allí, y si no me creen, pregúntenle al América.

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