Amigos todos, si
ustedes tienen una deuda hipotecaria, nunca, por nada del mundo, se les ocurra
caer en la trampa de ceder la obligación y la garantía a otro banco (lo que
llaman compra de cartera), por la golosina de obtener una rebaja de intereses;
deben saber que ese beneficio no es nada, comparado con los trabajos que luego
usted tendrá que pasar para lograr que le levanten el gravamen cuando usted
pague o manifieste que va a pagar.
La situación es
muy sencilla, uno autoriza la cesión de cartera e inmediatamente el banco que
compra esa cartera le paga al otro banco, aun sin que este último le haya
remitido la garantía debidamente cedida, lo que es supremamente extraño; luego
cuando uno paga o pretende pagar, ninguno de los dos bancos actúa para liberarlo a uno del gravamen, y se
niegan sistemática y abusivamente, bajo diferentes pretextos; El banco que
compró la cartera dice que no ha recibido la cesión y el que entregó la cartera
dice que ya entregó los papeles y ese punto muerto no lo resuelve nadie; esto
se vuelve peor que un trámite en Colpensiones.
Todos deben
saber y tener muy claro que los bancos invierten todos sus esfuerzos en prestar
dinero y generar los gravámenes, por ejemplo las hipotecas, pero cuando es
necesario hacer las liberaciones, ya sea porque uno paga o está dispuesto a
pagar, la velocidad y la calidad de la gestión comercial cae a niveles de cero
(0) respuesta y cero (0) acompañamiento, de tal manera que el cliente que antes
era tan atractivo para prestarle se vuelve un ser indeseable al que nadie le
pasa al teléfono y no lo atiende ni el vigilante de la entidad, todo porque uno
quiere cancelar el crédito.
Si ustedes no
han creído antes en teorías conspirativas, les doy con esto un muy buen ejemplo
de que esos complots en contra de los usuarios si existen y particularmente se
da en el sector financiero, porque no de otra forma se explica que un banco le
pague a otro en una operación de compra de cartera, aun sin recibir la garantía
debidamente cedida; la razón para que eso pase es porque los bancos entre ellos
confían y se amangualan para que la colocación de préstamos fluya aunque
después, cuando se requieran los paz y salvos y el levantamiento de los
gravámenes, el cliente tenga que vivir un infierno como el que yo estoy pasando
actualmente con AV VILLAS y con el Banco BBVA.
Los
sinvergüenzas de AV Villas y de BBVA, como todos los bancos, tienen un
ejército de asesores adiestrados solamente para enganchar clientes, pero luego
para la posventa y para resolver la infinidad de problemas de esos clientes,
disponen de los mínimos recursos, para eso no hay entrenamiento y la respuesta,
como en mi caso, es la misma, “señor le toca esperar porque su situación
está siendo revisada en Bogotá” y nadie sabe, porque es todo un
misterio, saber quién diablos tiene el caso de uno; Con los bancos, cuando hay
problemas ya no hay diligencia y sobre todo, ya no hay asesor ni gerente de
sucursal que valga ni que le salga a uno.

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