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martes, 1 de septiembre de 2015

TARDE O TEMPRANO





Por James Cifuentes Maldonado

 Amigos de mi generación, tarde o temprano en la vida, la mayoría de los seres humanos, llegamos a comprender que es necesario parar y soltarnos de algunos sueños, como el viaje a la luna, el primer millón de dólares, ser presidente de la república o el súper héroe que salva al mundo.

En algún momento, según haya sido nuestro viaje físico, y aun el imaginario, entendemos que es oportuno poner los pies en la tierra, y volver los ojos hacia la realidad, que somos nosotros mismos, detenernos y mirar lo que hemos construido, por fuera y por dentro, recoger la cosecha de todo el camino recorrido y que no hemos tenido oportunidad de disfrutar y saborear, por el afán de cumplir las expectativas y las agendas que otros nos han fijado, por estar distraídos intentando alcanzar las metas que otros nos han impuesto.

Tarde o temprano diferenciamos lo urgente de lo importante; algún día llegamos a priorizar lo que es valioso y lo que es bello, lo que nos complace y lo que nos enoja, lo que nos aburre y lo que nos emociona, lo que es falso y lo que es auténtico, lo que nos mueve y lo que nos enamora; todo ello, en la medida en que la tierra gira, con sus soles y sus lunas y el reloj de arena se consume y nos lleva a la conciencia de nuestro propio y escaso tiempo; algún día, cuando ese tiempo nos deja de ser indiferente y empiece a preocuparnos.

No obstante, a los amigos más jóvenes, a los que no son de mi generación, les digo, que a la comprensión del sentido del vivir solo se llega viviendo, ni antes ni después, ni apurando ni mermando el paso, ni pensando más ni pensando menos, solo viviendo, sin despreciar los espejos y los buenos ejemplos; aunque bien dicen que nadie aprende ni escarmienta por rabo ajeno, por eso es que, a vivir se aprende, solo viviendo.

Cuando nos ubicamos en nosotros mismos, llegamos tener casi todo más o menos claro, con nuestra propia verdad, porque, del exterior y de lo que no controlamos, difícilmente sabremos, lo que ha sido cierto o mentira, lo que ha sido malo o lo que ha sido bueno; Como nunca sabremos con certeza qué es lo justo o lo injusto, qué es el amor, qué es Dios, qué es el tiempo, ni hasta dónde se remonta el universo. 

Amigos, todos, en este mes del amor y la amistad les comparto estas iniciativas:
 
1. Bajémosle a la prevención y a la conjetura 

2. Concedamos más el beneficio de la duda, 

3. Seamos más tolerantes; riamos más,

4. Démonos la libertad de hacer más bobadas,

5. Veamos el vaso medio lleno,

6. Iniciemos el curso para aprender a perdonar (las matriculas siempre están abiertas) y

7. Obsesionémonos con ser felices, este es el único exceso que no tiene contraindicaciones.

 


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