Por James Cifuentes Maldonado
Calificar a un gobernante en apenas 100 días es
especulativo, por eso me pareció exagerado el despliegue en marzo cuando muchos
querían sacar en hombros al alcalde Juan Pablo Gallo porque despejó de
vendedores la calle 18, aunque el efecto haya sido dispersarlos por los
alrededores donde siguen incomodando con las estorbosas carretas y los
ensordecedores megáfonos. En muchos casos como en la carrera novena entre
16 y 17 los vendedores no se fueron, simplemente se subieron al andén; hoy
circulan mejor los vehículos aunque los peatones aun nos veamos forzados a
hacer maromas para caminar.
Ni siquiera un año bastaría para hacer balances
serios y aterrizados, especialmente cuando hay problemas históricos y
arraigados como la invasión del espacio público enraizado en el desplazamiento
y en el desempleo, que a su vez están conectados con otros males más profundos
como el atraso social y la confrontación armada.
Los vendedores estacionarios y ambulantes no se
acaban por la reubicación y menos con la represión, se acaban con la educación
que hace más competitivas a las personas; la economía del rebusque se ataca con
el emprendimiento y el estímulo del comercio formal y especialmente con el
fomento de la inversión y la industria; a este círculo virtuoso deben integrarse
los individuos debidamente preparados, en lugar de ir a parar a los andenes y a
los semáforos por falta de formación y de oportunidades.
Quienes llegan a tomar el timón de la ciudad se
concentran primero en dejar claro que la olla quedó raspada, que el gobierno
saliente fue un desastre, así eso sea discutible, y por otro lado, de una
manera odiosa pero inevitable enfilan sus baterías por todos los despachos para
cobrar con puestos el botín que otorga el haber ganado las elecciones. A
estas alturas esperamos que los políticos ya hayan completado su reparto y que
los nuevos funcionarios estén apersonados de sus cargos.
Alcalde, hay que terminar las obras que recibió
empezadas, aún sin la valorización que usted en campaña ayudó a suspender para
ganar votos y que hoy tanta falta le hace. No se le vaya a ocurrir dejar
inconclusa la Avenida de la Independencia en Cuba, tan solo porque esa obra y
esa comunidad le recuerden sus antecesores.
Pilas con la jornada escolar única, que no se
malverse el presupuesto de los almuerzos, porque los contratistas son
contratistas, aquí y en la Guajira.
Suerte con el experimento del tránsito en la
Circunvalar en un solo sentido; siento que no estamos preparados porque faltan
obras complementarias, como el empalme de la carrera 12 con Ciudad Victoria,
pero igual toca empezar, hay que forzar las circunstancias para ver si una cosa
conduce a la otra.
Un reconocimiento por el incremento de los guardas
que han hecho del Centro un lugar más vivible, pero ojo, falta pedagogía, la
inexperiencia de algunos ha hecho que se les vaya la mano y terminen
atropellando a la ciudadanía.
Finalmente, un aplauso, por no dar vuelta atrás con
la prohibición de la cabalgata.

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