Por James E. Cifuentes Maldonado
Transcurrida la crono escalada del Tour de Francia, 17 kilómetros en un terreno mixto con una subida muy tendida, muy trabajable aun para trepadores no muy consumados, ha quedado claro que en esta versión 2016 se están corriendo dos carreras diferentes; por un lado la que corre Chris Froome contra él mismo, para superar sus propios records y por otro lado la carrera del resto, la de los que son muy buenos pero no alcanzan el apelativo de “fuera de serie”.
Los colombianos estábamos ilusionados en que nuestro Nairo Quintana iba a hacerle contrapeso al británico pero etapa tras etapa hemos venido comprobando la realidad de que en esta ocasión, más que el año pasado, Froome está en un nivel superlativo y Nairo, estando en muy buena condición en todos los terrenos, siendo más completo, en la subida no tiene el “punch” ni la explosividad de otros momentos. Incluso la aparición de ciclistas que no estaban en la carpeta para darle guerra a Nairo le ha dado un tinte diferente a esas dos carreras de las que hablo, la de Froome y la del resto, y me refiero a Bouke Moullema y Adam Yates, segundo y tercero respectivamente a la fecha.
Entonces, dejando a Froome allá en su propia y única dimensión, en la soledad de su sorprendente y sospechosa potencia, podemos decir que el Tour de Francia ha estado muy interesante; entre el segundo y el décimo puesto hay un poco más de tres minutos, lo que significa que el podio no está definido y tomando en cuenta lo parejos que están todos, las dos etapas que restan, antes del paseo de los Elíseos, se vislumbran bien emocionantes, debiendo estar muy atentos a los movimientos de Richie Porte y Daniel Martin que, para mi gusto, han tenido la mejor tercer semana dentro del lote.
Volviendo a lo que más nos interesa, esto es el desempeño de nuestro Nairoman, es justo afirmar que ha cumplido, está ahí en la crema, entre los normales, con una regularidad que hay que ponderar teniendo en cuenta los altísimos promedios de carrera que se han dado en la mayoría de etapas, incluso en las que se preveían como de transición. Si fuéramos a señalarle un saldo en rojo a Nairo lo será solo por el hecho de que Moullema y Yates estén por delante de él, asunto que se tendrá que resolver en los próximos dos días cuando se corra lo que queda de gran montaña en los Alpes, con trazados de gran dureza donde se querrán mostrar todos aquellos a los que aún les quedan ganas y fuerzas, especialmente los 10 primeros de la general.
Por lo demás, el protagonismo colombiano en este Tour ha sido notable, no solo por lo de Nairo, sino por la gran demostración de combatividad de Jarlinson Pantano ganando una etapa y de Sergio Luis Henao, gregario de lujo del mejor equipo, el Sky. Decepción por el lado de Winner Anacona, pero en general eso puede pensarse de la escuadra del Movistar.

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