Por: James Cifuentes Maldonado.
La pregunta es razonable, por el sin sentido que tiene la guerra en Colombia, un conflicto dilatado donde mueren los soldados y condecoran a los Generales, que luego los mandan a una embajada. El repudio de hoy de los militares a la pregunta que hace el Presidente Santos, que es válida, es una muestra más del oportunismo y la hipocresía de la campaña de OIZ.
Hay que diferenciar, porque es obvio que los militares siempre estén orgullosos de empuñar las armas, para defender la patria, contra quien sea, ese es un código indiscutible, pero otra cosa es preguntarle al resto de la sociedad si está de acuerdo en que la guerra siga. Si yo hubiera sido el publicista hubiera hecho la pregunta así: "señora, si de usted dependiera, prestaría sus hijos para la guerra?.
La respuesta a esa pregunta es obvia y es natural, nadie quiere que sus hijos perezcan en la guerra y menos en una que no va para ninguna parte.
Dejemos a los militares con su orgullo de combatientes, que es respetable, pero que no nos metan los dedos a la boca con ese arrebato de dignidad de ahora ante una pregunta que no iba dirigida a ellos, sino a todo un país de madres y de padres que quieren que sus hijos vayan a la universidad y no que sigan sirviendo de carne de cañón, para que los generales saquen pecho y el negocio de la guerra siga.
La pregunta es razonable, por el sin sentido que tiene la guerra en Colombia, un conflicto dilatado donde mueren los soldados y condecoran a los Generales, que luego los mandan a una embajada. El repudio de hoy de los militares a la pregunta que hace el Presidente Santos, que es válida, es una muestra más del oportunismo y la hipocresía de la campaña de OIZ.
Hay que diferenciar, porque es obvio que los militares siempre estén orgullosos de empuñar las armas, para defender la patria, contra quien sea, ese es un código indiscutible, pero otra cosa es preguntarle al resto de la sociedad si está de acuerdo en que la guerra siga. Si yo hubiera sido el publicista hubiera hecho la pregunta así: "señora, si de usted dependiera, prestaría sus hijos para la guerra?.
La respuesta a esa pregunta es obvia y es natural, nadie quiere que sus hijos perezcan en la guerra y menos en una que no va para ninguna parte.
Dejemos a los militares con su orgullo de combatientes, que es respetable, pero que no nos metan los dedos a la boca con ese arrebato de dignidad de ahora ante una pregunta que no iba dirigida a ellos, sino a todo un país de madres y de padres que quieren que sus hijos vayan a la universidad y no que sigan sirviendo de carne de cañón, para que los generales saquen pecho y el negocio de la guerra siga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario