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miércoles, 31 de diciembre de 2014

El 2015, La realidad que superó la ficción.




Por James Cifuentes Maldonado

Para los que sobrepasamos los 40, o sea los peludos de “la generación de la guayaba” y los peludos de generaciones anteriores, hablar del 2015 es hablar del futuro, de ese tiempo que hace apenas una décadas veíamos lejano, casi imposible, un sueño inalcanzable, considerando que, según el mito apocalíptico, el mundo se acababa en el año 2000; incluso tras esa falsa profecía, además de grandes tragedias colectivas, muchos incautos lo dejaron todo y entregaron sus pertenencias a la causa de la fe para preparar la llegada de la nave extraterrestre que los evacuaría y los salvaría del cataclismo.

Pero, a la fecha, el mundo sigue girando y hoy nos sentimos como Buck Rogers en el siglo 25, viviendo en medio de los carros fantásticos, los grandes edificios, los súper aviones, la robótica, la internet, los computadores; la nanotecnología, los iPods, los iPads, los teléfonos inteligentes, el Facebook, las comunicaciones instantáneas y las selfies; aunque, viéndolo bien, los adelantos pensados por la televisión gringa para Buck Rogers, para 500 años más adelante, se quedaron cortos, es decir que la ficción fue superada por la realidad cinco siglos antes de lo imaginado por el hombre.

Hablar del 2015 es hablar del futuro que se hizo presente y se hizo realidad con nosotros a bordo, por fortuna, y ese es de por si un motivo para celebrar permanentemente; por eso es que, 25 años después, la frase del célebre expresidente pereirano, sigue siendo una gran verdad y no pierde vigencia: Colombianos “welcome to the future”; hago la cita en inglés, para no desentonar con la globalización.

El futuro es hoy, con todo lo bueno y lo malo que eso representa, porque al igual que los adelantos de la ciencia y la tecnología han llegado, antes de lo pensado, para aumentar nuestra expectativa y nuestra calidad de vida, también el futuro es una realidad con todos los males propios de compartir este pequeño planeta y sus limitados recursos.

El futuro ha llegado con nuevas curas pero también con nuevas enfermedades catastróficas que traspasan las fronteras de los países, con nuevas formas de comunicación pero también con nuevos conflictos sociales que se difunden y se contagian de manera viral por todo el mundo; el futuro está aquí, con más petróleo y menos agua, con más dinero y menos comida, con muchas máquinas pero también con mucha más gente que cada vez se siente más sola. 

Es mi deseo que este tiempo presente, con todas sus maravillas y complejidades, se prolongue de la mejor manera para todos mis familiares y amigos y por su puesto para mis lectores.

No puedo pasar por alto recordar a los que se fueron antes, a los que ya trascendieron a la otra forma de la vida y del tiempo, los que descansan en la eternidad del universo, en el infinito del cosmos que es Dios; una oración, un silencio y finalmente una bulla por todos los que ya partieron pero siguen viviendo en nuestro corazón y en nuestra conciencia colectiva, para que no los olvidemos; porque, como alguien dijera: “el olvido es la más drástica manera de morir”.


 

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