Traductor

jueves, 26 de marzo de 2015

NOCIONES DE LIBERTAD PARTE II





Desde la adolescencia, y aun ya entrados en la madurez, la libertad es un estado ideal que anhelamos y por el que peleamos y nos enfrentamos a muchas personas que amamos y que incluso abandonamos, por el conflicto que genera defenderlo; pero,  cuando alcanzamos ese estado, nos encontramos con que no tenemos claro para qué era que lo queríamos; porque sucede que la libertad, sin un marco que la defina, puede ser tan grande y tan amorfa que puede hacernos perder las referencias y desencadenar en que, al final de nuestros días, nos sobre tanto tiempo y nos quede tanto espacio que ser tan libre pierde gracia y sentido.

Se me ocurre que la total  libertad, aquella que concebimos en solitario, sin nadie que nos espere, nos reclame o nos controle, es como un inmenso camisón que nos queda demasiado holgado, tanto que finalmente nos incomoda y terminamos ajustándolo, con gusto, para que nos quede al cuerpo, no importándonos la tela que debamos recortar y desechar; bajo este mismo principio es que los individuos nos comprometemos, por eso es que nos casamos, por eso es que tenemos hijos y construimos una familia, para eso es que trabajamos; todas esas cosas juntas, amalgamadas con el amor, constituyen el mérito de la pérdida voluntaria de la libertad.

Porque  la libertad sin las condiciones que impone la vida en pareja o al interior de un hogar,  termina siendo un campo estéril sobre el que no es posible construir ni sembrar, porque son precisamente los límites y las medidas las bases necesarias para edificar una obra y una existencia que se revierta en frutos; porque sin amor y sin sacrificios no hay dirección ni norte y, por tanto, para las personas que caminan solas por el mundo, aunque puedan darse cierto tipo de realizaciones, será más complejo el camino hacia la plenitud.  

Resulta pues que el concepto de libertad que subyace fundamentalmente en la posibilidad de autodeterminarnos cobra mayor valor si está ligado a un proyecto, a un objetivo que nos permita trascender, objetivo que generalmente no logramos a solas o por lo menos no sabe igual si no tenemos un equipo o una familia con quien desarrollarlo y  compartirlo. 

Podremos ser entonces libres para llegar a casa tarde o no llegar, para ahorrar todo el sueldo o dilapidarlo en una noche, podremos ser libres para limpiarnos el sudor con las cortinas, porque son nuestras y vivimos solos, pero la cuestión es, para qué nos sirve esa forma de libertad.

Llegará un día, cuando ya no seamos tan impetuosos, cuando la piel ya no esté tan firme y nuestros huesos ya no sean tan fuertes, un día, cuando seamos vulnerables, un día en el que la libertad tendrá otro significado. Llegará un día en el que la idea de libertad será tan simple, tan básica que podrá consistir en el mero hecho de poder levantarnos de la cama sin apoyo o ir al baño sin ayuda;… para cuando llegue ese día, yo no quiero estar solo. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario