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miércoles, 9 de diciembre de 2015

La Protección de la Familia.




Por James Cifuentes Maldonado

Suiza, a punto de convertirse en el primer país europeo que protege a la familia”, Así titula la noticia un blog ultraconservador denominado “Agencia la Vozhttp://agencialavoz.blogspot.pe. 

Con la iniciativa de “proteger la familia” se hace relación a la idea de que la institución familiar tiene una connotación inmodificable, en el sentido tradicional de que la unión que le da origen solo puede estar conformada por un hombre y una mujer; así lo deja entrever el artículo que hace eco de un movimiento social que, al parecer se está abriendo paso en Europa, para hacer frente a lo que, en el mencionado blog, han denominado como “homosexualismo político”, refiriéndose a la tendencia, cada vez más marcada, de la legislación, en países desarrollados, e incluso emergentes, de promover la inclusión social, al reconocer a las parejas del mismo sexo, no solamente sus derechos civiles, sino además la posibilidad de adoptar hijos y conformar su propio modelo de familia.

Al tener yo una de esas que los expertos llaman “familia convencional”, con mi esposa y mis hijos, en un hogar donde los roles son los socialmente aceptados, eso pudiera interpretarse como que, tácitamente, yo admito que el esquema hombre/mujer es el estándar sociológico, el normal, expresión, esta última, francamente irritante; pero a tamaña conclusión no puede llegarse, sencillamente porque aquí no hay lugar a elecciones, simplemente a cada quien le corresponde su escenario, según su condición.

En este contexto, que simplemente procede de la naturaleza, no puedo yo descalificar otras formas de unión familiar, y mucho menos pasar por alto que, quienes tienen una orientación homosexual, también tienen derechos, partiendo de la convicción de que ellos, los gays y las lesbianas, no son personas enfermas, siendo una verdadera aberración, que causa pena en pleno siglo XXI, creer lo contrario, porque aún hay quienes piensan que son pacientes psiquiátricos.

La comunidad LGBTI, sobre la cual no debería haber tanta exposición mediática, para la reivindicación de unos derechos que ya le son propios, es una realidad, ahí están y tienen la misma legitimidad para aspirar a conformar una familia, porque las necesidades y los sentimientos que ellos profesan no son diferentes, porque el amor es el mismo.  

Aunque entiendo la causa de los puritanos y los conservadores, defender el modelo tradicional de familia es una tarea muy fácil, allí nos podemos acomodar todos; más meritorio sería tratar de cambiar el chip para que en esta sociedad quepamos todos, en un mundo moderno que ha ganado mucho en inclusión social y en el reconocimiento de las minorías y de la diversidad.

Como dice el cuento, “que cada quien haga de su capa un sayo”; creo que eso es lo verdaderamente importante, el respeto por la diferencia.


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