Por James Cifuentes Maldonado
Apegado a mi tesis de que los ciudadanos de a
pie no tenemos como generar un criterio fiable sobre los asuntos del poder y
del gobierno, que parta de la información completa y verdadera, porque no
tenemos acceso a todas las fuentes, hoy como declarado defensor de todas las
iniciativas para la Paz que se adelanten en Colombia, debo confesar
mi total desconcierto con las declaraciones que hizo el día de ayer el presidente
Juan Manuel Santos, en el sentido de tener información que indicaría que, de
fracasar los diálogos con las FARC en la Habana, esa organización guerrillera extendería
su accionar violento a las ciudades.
Uno pensaría que siendo una afirmación tan
grave, porque prácticamente se erige en una amenaza y en un chantaje para toda
la Nación, el señor Presidente debió haberla considerado con suficiencia y
haberla revelado debería tener unos fines razonables en pro del buen desarrollo
del proceso; Sin embargo por más que lo pienso no le hayo ni pies ni cabeza, sobre
todo cuando el Ministro de Defensa ha hecho pronunciamientos que no
coinciden con esa teoría de la “guerra
urbana” y cuando el mismo Presidente,
horas después, ha tratado de matizar lo que dijo.
Siento una gran decepción porque esta salida
en falso es una papaya para quienes no simpatizan con una terminación negociada
del conflicto armado. Es lamentable porque el proceso de Paz no es del Gobierno
ni del presidente, por más que ellos sean los que lo han impulsado.
La PAZ es un valor y es un principio que
pertenece a todos los colombianos y no hay derecho a que le pongamos semejante
obstáculo, tal vez en lo que considero ha sido una jugada mediática por
mantener el tema de los diálogos en la agenda de todos los actores y de toda la
opinión pública, no le hayo otra explicación, y, de ser cierta, sería como
cuando una persona aburrida se toma el veneno sin ganas de morirse, con el solo
objetivo de llamar la atención. Error, craso error señor Presidente; el proceso
de Paz está vivo propia y tiene su propio impulso, lento pero seguro, porque
los colombianos, los comprometidos y aun los incrédulos y los indiferentes,
queremos que termine la confrontación y no hay necesidad de precipitar los resultados;
hay que ser pacientes, nadie dijo que esto era fácil y mucho menos rápido. Recordemos
que con periódico solo se maduran los aguacates.
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