La opinión es un sello tan personal,
tan atado a los gustos y a las sensaciones de cada quien, que en muy
excepcionales casos las personas deberían privarse de su propia
experiencia por conformarse con las vivencias de otros.
En otras palabras, no descartemos nada por prejuicio o por meras impresiones; frente a las alternativas para el goce de la vida, hay que vencer los miedos, las reservas y hasta los escrúpulos infundados, hay que probar, hay que intentar, siempre, para sacar nuestras propias conclusiones.
Hoy los invito entonces a no rechazar de plano lo que no conocen; coman de lo que nunca han comido, vayan a ese lugar cercano o lejano a donde nunca han ido, hagan lo que nunca han hecho, vayan al trabajo por una ruta diferente, párense de cabeza, tomen el pocillo con la mano izquierda, disfrácense, jueguen, hagan deporte, visiten ese pariente o ese amigo olvidado, obedezcan al impulso de dar un beso o un abrazo en el momento menos esperado.
Vivan, vivan mucho, descansen cuando haya que hacerlo y duerman solo lo suficiente, que la vida es un ratico, solo es un parpadeo de Dios en la eternidad, una chispa de luz en el universo.

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