Por
James Cifuentes Maldonado
A
los 2000 parroquianos que se concentraron ayer en la Plaza de Bolivar de
Pereira, indignados por la llamada orientación de género en la educación sexual
de los menores, y a los muchos que han levantado su voz de protesta en las
redes sociales les hago las siguientes preguntas:
1. ¿Cuantos padres conocen
las estadísticas sobre embarazos precoces en Colombia y los riesgos de esa problemática?
2. ¿Cuántos de los indignados
van a las reuniones de padres en los colegios de sus hijos?
3. ¿Cuántos están comprometidos
con las actividades de formación y extracurriculares que promueven las
instituciones educativas?
4. ¿Cuántos estimulan
hábitos de lectura en sus hijos?
5. ¿Cuántos saben quiénes
son los amigos de sus hijos? ¿Cómo se llaman y donde viven?
6. ¿Cuántos saben cuáles
son los gustos de sus hijos y comparten algunos de ellos y cuestionan sanamente
los que les parecen inconvenientes?
7. ¿Cuántos de los
indignados, preocupadísimos por la formación en valores de sus hijos, hablan
efectivamente de valores con ellos y disertan sobre lo que está bien y lo que
está mal?
8. ¿Cuántos de los padres
indignaos se han preparado para hablar de sexualidad con sus hijos? ¿Cuántos de
los pudorosos papás entienden que no es lo mismo hablar de sexualidad que
hablar de sexo?
9. ¿Cuántos de esos
padres que actualmente se están rasgando las vestiduras por la defensa de “la
moral y las buenas costumbres” dan buen ejemplo a sus hijos y a la sociedad?
10. ¿Cuántos padres saben
si sus hijos están siendo objeto de matoneo o si son ellos los matoneadores?
11. ¿Cuántos son los desocupados
que aprovechan estas polémicas para salir a marchar pero nunca se involucran ni
acompañan la educación de sus hijos y esperan que los profesores hagan solos el
trabajo?
12. ¿Cuántos de los padres
consagrados que hoy están en pie de lucha, entienden que los colegios, públicos
y privados, son unas pequeñas selvas, donde no siempre los docentes y los
directivos están pendientes y que sin nuestro seguimiento nuestros hijos
estarían literalmente perdidos?
Son 12 sencillas preguntas, pero hay muchas
más; eso depende de lo interesados y comprometidos que estemos, no solamente de
labios para afuera.
Puede que en materia de educación el paciente
esté grave y haya mucho que hacer, pero definitivamente la causa de la enfermedad
y de la fiebre no está en las sábanas, como algunos lo están creyendo echándole
toda la culpa a Gina Parody y a los
dichosos manuales de convivencia, que, entre otras cosas, no los dicta el
Ministerio sino que los construyen las mismas instituciones educativas dentro
su autonomía, frente a la cual tienen más posibilidad de incidir los mismos
padres de familia que el gobierno.
Por lo pronto comparto ese enlace con
información valiosa: http://www.sura.com/blogs/calidad-de-vida/embarazo-adolescente.aspx

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