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jueves, 11 de agosto de 2016

La fiebre no está en las sábanas






Por James Cifuentes Maldonado


A los 2000 parroquianos que se concentraron ayer en la Plaza de Bolivar de Pereira, indignados por la llamada orientación de género en la educación sexual de los menores, y a los muchos que han levantado su voz de protesta en las redes sociales les hago las siguientes preguntas:

1.    ¿Cuantos padres conocen las estadísticas sobre embarazos precoces en Colombia y los riesgos de esa problemática?
2.    ¿Cuántos de los indignados van a las reuniones de padres en los colegios de sus hijos?
3.    ¿Cuántos están comprometidos con las actividades de formación y extracurriculares que promueven las instituciones educativas?
4.    ¿Cuántos estimulan hábitos de lectura  en sus hijos?
5.    ¿Cuántos saben quiénes son los amigos de sus hijos? ¿Cómo se llaman y donde viven?
6.    ¿Cuántos saben cuáles son los gustos de sus hijos y comparten algunos de ellos y cuestionan sanamente los que les parecen inconvenientes?
7.    ¿Cuántos de los indignados, preocupadísimos por la formación en valores de sus hijos, hablan efectivamente de valores con ellos y disertan sobre lo que está bien y lo que está mal?
8.    ¿Cuántos de los padres indignaos se han preparado para hablar de sexualidad con sus hijos? ¿Cuántos de los pudorosos papás entienden que no es lo mismo hablar de sexualidad que hablar de sexo?
9.    ¿Cuántos de esos padres que actualmente se están rasgando las vestiduras por la defensa de “la moral y las buenas costumbres” dan buen ejemplo a sus hijos y a la sociedad?
10. ¿Cuántos padres saben si sus hijos están siendo objeto de matoneo o si son ellos los matoneadores?
11. ¿Cuántos son los desocupados que aprovechan estas polémicas para salir a marchar pero nunca se involucran ni acompañan la educación de sus hijos y esperan que los profesores hagan solos el trabajo?
12. ¿Cuántos de los padres consagrados que hoy están en pie de lucha, entienden que los colegios, públicos y privados, son unas pequeñas selvas, donde no siempre los docentes y los directivos están pendientes y que sin nuestro seguimiento nuestros hijos estarían literalmente perdidos?

Son 12 sencillas preguntas, pero hay muchas más; eso depende de lo interesados y comprometidos que estemos, no solamente de labios para afuera.   

Puede que en materia de educación el paciente esté grave y haya mucho que hacer, pero definitivamente la causa de la enfermedad y de la fiebre no está en las sábanas, como algunos lo están creyendo echándole toda  la culpa a Gina Parody y a los dichosos manuales de convivencia, que, entre otras cosas, no los dicta el Ministerio sino que los construyen las mismas instituciones educativas dentro su autonomía, frente a la cual tienen más posibilidad de incidir los mismos padres de familia que el gobierno.

Por lo pronto comparto ese enlace con información valiosa: http://www.sura.com/blogs/calidad-de-vida/embarazo-adolescente.aspx

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