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jueves, 11 de agosto de 2016

Yo no soy, pero...





Cuando decimos: "no soy homofóbico, pero... ", "no soy racista pero..." "no soy xenófobo pero..."; tácitamente se está poniendo en entredicho la sinceridad de la afirmación. Lo que marca la apertura o la posición ideológica de las personas no es lo que dicen sino lo que hacen.

Aquí nadie está proponiendo que volvamos homosexuales a nuestros hijos, que de hecho tengo dos en pleno crecimiento y de cuya orientación aun no puedo hablar, el tiempo lo dirá; a la las personas no las vuelven gays o lesbianas en el colegio, esa es una condición natural y es increíble que en pleno siglo 21 eso no se entienda.

La apología de la homosexualidad no es la política del gobierno y mucho menos de la ministra de educación; lo que está de por medio es el cumplimiento de un derecho fundamental interpretado por la Corte Constitucional al sentenciar que ninguna persona puede ser objeto de discriminación en razón de su condición sexual, sus creencias o su posición en la sociedad; No comparto la dictadura de las minorías pero tampoco estoy de acuerdo con que el poder que se concentra en organismos como la Procuraduría General de la Nación se utilice para excluir, para tergiversar y prejuzgar, cuando debería ser todo lo contrario, para proteger a quienes tienen menos garantías por no encajar dentro de los convencionalismos de la sociedad.

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