Lánguido debut del amado en cuadrangulares
Publicado 26/10/2016
http://www.eldiario.com.co/seccion/OPINION/l-nguido-debut-del-amado-en-cuadrangulares1610.html
James Cifuentes Maldonado
Todo estaba servido, el equipo completo a disposición del técnico, compañón de 70 puntos en el año y bastante aire en las camisetas rojiamarillas; la gente muy entusiasmada y la asistencia numerosa ocupando las graderías del estadio en un poco más de la mitad del aforo.
La logística en el acceso fue aceptable y quienes subestimamos la ocasión y llegamos tarde solo nos perdimos 15 minutos del primer tiempo; de hecho nos tocó escuchar desde afuera el lamento de la hinchada local cuando los visitantes encajaron el primer gol a los seis minutos.
Todo era jolgorio, como si no lleváramos 5 años en la categoría B del futbol colombiano y como si ya hubiéramos retornado a la A, hasta que llegó ese gol tempranero de Lloreda que nos recordó que no hemos ganado nada, que Leones Futbol Club es un equipo complicado que le ha tomado la medida al Pereira, al punto que nos aguó la fiesta en 2015, negándonos la promoción en el penúltimo partido. Un gol que nos aterrizó y nos dejó claro que 70 puntos en el “todos contra todos” serán inútiles, si en los cuadrangulares finales nos arrugamos; así podía leerse en la gradería sur donde los incansables “Lobos” vivieron el partido con la misma intensidad de siempre, aunque el equipo no estuviera a la altura.
Fue un juego extraño, dominado por los nervios y las imprecisiones, pero aún así tuvimos una primera parte vibrante, con un Deportivo Pereira punzante, volcado al ataque en procura de igualar el marcador, lográndolo en el minuto 47, pudiéndose ir al descanso sin tanta angustia.
En la segunda mitad pasó de todo; prematuramente y por una jugada tonta en defensa nos clavan el segundo gol; el Pereira con más coraje que talento iguala las acciones en un cobro de tiro de esquina y casi que al mismo tiempo, aun en los ecos de la celebración, Suescún desde el centro del campo cuelga a Mauricio Mafla para un tercer gol que por fortuna no fue validado, por un tecnicismo cuyo análisis le dejo a los expertos.
Empatado se acabó el partido; no valieron los canticos desde la tribuna ni los 5 minutos de alargue que dictaminó el árbitro; el Pereira salvó los trastos y los Leones se llevaron un punto de oro y nos quitaron 2 que nos pueden salir caros.
El único ganador de la noche fue Juan Pablo Gallo a quien el locutor del estadio, en repetidas veces, le atribuyó los éxitos del onceno matecaña; al parecer Gallo está derecho, es el segundo mejor alcalde del país, aunque todavía no entendamos plenamente quién va a hacer lo que hacía el desaparecido Instituto de Cultura, qué será de los proyectos del Infipereira; cómo se tapará el hueco de la plusvalía no cobrada en el San Mateo; cómo recuperaremos el espacio público, ni cuándo se integrará el transporte metropolitano.
Hoy entiendo a muchos hinchas matecañas desterrados del Hernán Ramírez Villegas, que volverán solo cuando la horrible noche del descenso haya terminado.
Todo estaba servido, el equipo completo a disposición del técnico, compañón de 70 puntos en el año y bastante aire en las camisetas rojiamarillas; la gente muy entusiasmada y la asistencia numerosa ocupando las graderías del estadio en un poco más de la mitad del aforo.
La logística en el acceso fue aceptable y quienes subestimamos la ocasión y llegamos tarde solo nos perdimos 15 minutos del primer tiempo; de hecho nos tocó escuchar desde afuera el lamento de la hinchada local cuando los visitantes encajaron el primer gol a los seis minutos.
Todo era jolgorio, como si no lleváramos 5 años en la categoría B del futbol colombiano y como si ya hubiéramos retornado a la A, hasta que llegó ese gol tempranero de Lloreda que nos recordó que no hemos ganado nada, que Leones Futbol Club es un equipo complicado que le ha tomado la medida al Pereira, al punto que nos aguó la fiesta en 2015, negándonos la promoción en el penúltimo partido. Un gol que nos aterrizó y nos dejó claro que 70 puntos en el “todos contra todos” serán inútiles, si en los cuadrangulares finales nos arrugamos; así podía leerse en la gradería sur donde los incansables “Lobos” vivieron el partido con la misma intensidad de siempre, aunque el equipo no estuviera a la altura.
Fue un juego extraño, dominado por los nervios y las imprecisiones, pero aún así tuvimos una primera parte vibrante, con un Deportivo Pereira punzante, volcado al ataque en procura de igualar el marcador, lográndolo en el minuto 47, pudiéndose ir al descanso sin tanta angustia.
En la segunda mitad pasó de todo; prematuramente y por una jugada tonta en defensa nos clavan el segundo gol; el Pereira con más coraje que talento iguala las acciones en un cobro de tiro de esquina y casi que al mismo tiempo, aun en los ecos de la celebración, Suescún desde el centro del campo cuelga a Mauricio Mafla para un tercer gol que por fortuna no fue validado, por un tecnicismo cuyo análisis le dejo a los expertos.
Empatado se acabó el partido; no valieron los canticos desde la tribuna ni los 5 minutos de alargue que dictaminó el árbitro; el Pereira salvó los trastos y los Leones se llevaron un punto de oro y nos quitaron 2 que nos pueden salir caros.
El único ganador de la noche fue Juan Pablo Gallo a quien el locutor del estadio, en repetidas veces, le atribuyó los éxitos del onceno matecaña; al parecer Gallo está derecho, es el segundo mejor alcalde del país, aunque todavía no entendamos plenamente quién va a hacer lo que hacía el desaparecido Instituto de Cultura, qué será de los proyectos del Infipereira; cómo se tapará el hueco de la plusvalía no cobrada en el San Mateo; cómo recuperaremos el espacio público, ni cuándo se integrará el transporte metropolitano.
Hoy entiendo a muchos hinchas matecañas desterrados del Hernán Ramírez Villegas, que volverán solo cuando la horrible noche del descenso haya terminado.
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